Por Manuel Angelo Prado

Ilustración de Pablo Caro Revidiego 


cojo de razón y espanto

 

aprendí a gatear sobre el agua

silbando alguna palabra desconocida

para no despertar la marea

 

cuando pude caminar

arrojaron mis brazos

hacia las profundas  mayólicas  de los océanos

 

busqué…en

mi cabeza

el anhelo disidente

 

durante ese afán

descubrí las cenizas: eran mis brazos

 

entonces

comprendí

que el fuego no era un elemento más

tan solo el aullido vehemente del agua

 

nadé hasta el falso principio de una

circunferencia para ensamblarme

por fin

a mí mismo

 

talón y pierna froté

 

para encender mi propia

muerte algunas falsas sonrisas

perecieron

 

cavilé la belleza femenina del verano

entre mis piernas

 

extrañé el temblor sexual

aun sin conocerlo

 

en ese tránsito

ensucié mis brazos de Tierra

polvo urbano arraigado a la nada y el color

 

Así pasaron los años…

 

ingenuamente

consideré el sueño del fuego

la agonía de la enfermedad

 

las travesías

nacidas de mis brazos y piernas

cayeron

sin beneplácito

a la sombra de un árbol japonés

 

cuando los

músculos cansados

bajaron las cortinas de los días

destroné el actuar por la contemplación

 

no resistí…

 

las hordas del sexo

apresuraron el paso

 

Dios inició

entonces

la extremaunción:

como un hereje

desenrollé

toda la evolución del sexo…

 

pasé de un cuerpo a

otro en la perdición

lacia

ondulada

 

a todas ellas volví

como la ceniza al fuego

embosqué sus orgullos

traspasé el filtro de sus ropas:

flavo avance del asma cuando

juega a ser orgasmo

 

he olvidado sus nombres

(tal vez… sea la prueba del perdón)

 

alabo el difícil itinerario

que significa jugar a los

flancos con una sola falange

 

alabo escuchar un lenguaje

pedestre tartamudo

golpearme

en el sudor dulce

y austral

 

¡Bendita seas, cojera infernal!

 


Manuel Angelo Prado (Lima, 1987). Obtuvo el título de Licenciado en Literatura Hispánica en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) con una tesis sobre la novela Generación Cochebomba (2007). Publicó su primer libro, Estación (Lustraeditores) en el 2011. Al año siguiente, fue finalista del Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo con el relato Ciudadano Vyassa. Fue alumno de la Escuela de Guionistas de Argentina ‘Guionarte’ y participó en el Taller Internacional de Guion Cinematográfico en la Escuela Internacional de Cine y Televisión San Antonio de los Baños (Cuba).