La escritora uruguaya Ida Vitale (Montevideo, 1923) recoge el premio Reina Sofía de poesía, el cual se otorga al «conjunto de la obra poética de un autor vivo que, por su valor literario, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural común a Iberoamérica y España». Ida Vitale se convierte así en la quinta mujer que recibe el galardón. El Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana fue dado por primera vez en 1992, en sus años de existencia, ha sido otorgado a doce escritores latinoamericanos.

En la ceremonia, Ida Vitale, hizo referencia a los recientes acontecimientos, dijo que «La vida en general es una imprevisible combinación de azares felices y dolorosos. […] La poesía que no requiere ideologías ni propicia fanatismos, la poesía que abre fronteras sin peligro, sin transportar el mal y el arbitrario dolor […] Nos ha tocado en estos días una espantable apertura de otro tipo, que divide al mundo en dos partes enemigas: una que se alarma y sufre, otra que se jacta de sus recursos malignos […] Luego aboga porque «la poesía puede evitar el retroceso de la civilización y aún puede hacerla más alta».

Obstáculos lentos

Si el poema de este atardecer
fuese la piedra mineral
que cae hacia un imán
en un resguardo hondísimo;

si fuese un fruto necesario
para el hambre de alguien,
y maduraran puntuales
el hambre y el poema;

si fuese el pájaro que vive por su ala,
si fuese el ala que sustenta al pájaro,
si cerca hubiese un mar
y el grito de gaviotas del crepúsculo
diese la hora esperada;

si a los helechos de hoy
-no los que guarda fósiles el tiempo–
los mantuviese verdes mi palabra;
si todo fuese natural y amable…
Pero los itinerarios inseguros
se diseminan sin sentido preciso.
Nos hemos vuelto nómades,
sin esplendores en la travesía,
ni dirección adentro del poema.

De “Reducción del infinito” 2002