Por Elena Chavez Goycochea*

 

 

La frase más popular de las últimas marchas por los derechos de las mujeres, replicada en distintos idiomas,  tiene su origen en los años 70s en Nueva York, cuando la moda era aliada de los derechos civiles. Detrás de esta historia se encuentra la presencia del movimiento de lesbianas separatistas, grupos de artistas feministas, una historia del mercado y la moda, hasta llegar al popular hashtag #TheFutureIsFemale en las redes sociales.

Pongamos las cosas en contexto. Son los años 70 en Nueva York y la escena cultural vibra pese a la crisis política y económica que atraviesa el país. La Gran Manzana se convierte así en la casa de múltiples espacios alternativos gestionados principalmente por migrantes de Puerto Rico, Cuba y República Dominicana, quienes fundaron en aquellos años el histórico Nuyorican Poets Café del bajo Manhattan, espacio que reunían a los llamados artistas neorriqueños o puertorriqueños de NYC; también aparece el teatro experimental La Mama con performances que representaban la crisis y la austeridad; surge el colectivo de mujeres Salsa Soul Sisters con su agenda política feminista a favor de los derechos de las mujeres lesbianas latinas y afroamericanas; y, en la política independentista, los Young Lords irrumpen en la escena política como un sólido movimiento de izquierda reclamando la independencia de Puerto Rico.

Primeros volantes de la librería. Fuente: Archivos de la fotógrafa y activista Liza Cowan.

Vista actual del extinto local de Labyris Books en la calle 33 Barrow y Bleecker Street, NYC. La tienda de libros cerró en 1975. Foto: Elena Chavez Goycochea, 2018.

En la cresta de esta ola cultural a favor de los derechos civiles, Jane Lurie y Marizel Rios deciden fundar Labyris Books, la primera librería independiente dedicada exclusivamente a mujeres. Sus puertas abren en 1972 en la esquina que une las calles Barrow y Bleecker Street en el barrio de Greenwich Village, al Oeste de Manhattan, muy cerca del histórico bar Stonewall Inn, hoy considerado un santuario de la la lucha por los derechos civiles de la comunidad LGBT.

Representación de la diosa lésbica Dictynna, de la Isla de Lesbos, sosteniendo dos hachas labyris.

La bautizan así, Labyris, en honor al hacha de dos cabezas, símbolo del movimiento de lesbianas separatistas quienes en esos años empezaron a crear sus propios espacios de representación. Se trata además de la primera librería dedicada exclusivamente a ofrecer libros de ficción y poesía escrita por mujeres, así como obras en español escritas por latinas.  Su consigna era evitar la reproducción de libros sexistas, inclusive en la sección infantil como se puede leer en el volante artesanal, apenas escrito con lapicero sobre papel bulky.

Según narra la artista y diseñadora Liza Cowan, las dueñas de Labyris Books decidieron abrir este espacio cultural dedicado a mujeres después de organizar una intervención callejera feminista. La llamaron The Fifth Street Women’s Building Takeover (La toma del edificio de mujeres de la Calle Quinta), una intervención en la que las mujeres del vecindario decidieron tomar una iglesia abandonada de la ciudad de Nueva York cerca al parque Washington Square para convertirlo en un sitio de ayuda comunitario para mujeres. La toma duró exactamente 12 días, entre el 1 y 13 de enero de 1971, hasta que el departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York las desalojó a la fuerza para convertir el espacio en un parqueo de autos policiales.

Fuente: Dyke A Quarterly. Mujeres/Women. We have taken over this building. 1971. Volante de la toma. Colección de Reeni Goldin.

Labyris Books surge como producto de ese momento de resistencia feminista con ocupaciones callejeras a favor de la comunidad. Pero, sobre todo, nace de las alianzas entre mujeres blancas estadounidenses y latinas que, en un esfuerzo solidario, lograron estrechar lazos comunitarios.

Retrato de la cantante de folk Alix Dobkin usando una de las primeras camisetas de Labyris books. Foto del archivo de Liza Cowan en 1975.

Poco después, Jane Lurie y Marizel Rios tuvieron la idea de autogestionar la tienda con la venta de prendas que, simultáneamente, promovieran el nombre de la librería y, además, transmitiera el espíritu feminista de la época. De ahí surge el eslogan The Future is Female, que plasmaron en camisetas junto al nombre de Labyris. Las ventas no despegaron hasta que un día la fotógrafa, artista y diseñadora Liza Cowan ( www.lizacowan.com ) decide retratar a su pareja, la cantante de folk Alix Dobkin. Entonces, la foto empieza a circular rápidamente por distintas esferas del arte y la moda.

Siguiendo la cultura lésbica separatista, Cowan y Dobkin abrieron un espacio en el mercado especialmente dedicado a mujeres. Dobkin, poco antes de ser fotografiada, había lanzado su primer disco folk Lavender Janes Loves Women (1973) que dio inicio a su carrera por, para y sobre la experiencia de las mujeres lesbianas que, hasta entonces, no habían tenido un lugar en el mercado discográfico.

 Alix Dobkin canta Some Boys, uno de los temas más populares de su primer disco.

Por su parte, Liza Cowan incluye la fotografía de Alix Dobkin en un portafolio titulado What the Well Dressed Dyke Will Wear (Lo que una lesbiana elegante vestiría) inicialmente publicada en la revista COWRIE Lesbian Feminist en 1973.

Para Cowan, el movimiento feminista lésbico de los 70 se encontraba en un momento de autodeterminación y para ello debía diferenciarse de las clásicas expresiones masculinas erróneamente asociadas a ellas. Según le explica a Anna Burckhardt, investigadora del Museo de Arte Moderno quien el 2017 incluye el retrato de Dobkin en la exposición Is Fashion Modern? 

“Las lesbianas contemporáneas no queríamos lucir como hombres, aunque nos acusaban de querer parecernos a los hombres. Pero nosotras en realidad queríamos vernos como lesbianas –mujeres amando a mujeres— para invocar el estilo de algunas de nuestras antepasadas. Queríamos honrar nuestras historias, y usar ropas que indicaran nuestra identidad… ¿Por qué nuestras antepasadas se vestían como hombres? Pues por el poder y la libertad que la ropa de hombres simbolizaba y permitía. Las mujeres eran obligadas a vestirse como ciudadanas de segunda categoría o como objetos sexuales… La ropa —además de ser necesaria, a veces divertida, y siempre interesante— tiene que ver con la clase y el poder. Siempre ha sido así”.

Liza Cowan interpreta la frase The Future is Female como algo más que un slogan: es un rezo que unifica la actual lucha contra el patriarcado, que tiene el poder de hermanar a las mujeres trans, lesbianas y cisgénero.

Parada del Orgullo LGBT, 21/6/16 en Indianapolis. Foto por Steve Baker.

La frase regresa al presente

La historia del resurgimiento de la frase se remonta a 2015 cuando la cuenta de Instagram @H_e_r_s_t_o_r_y reprodujo la fotografía de Alix Dobkin como parte del mes de moda y feminismo.  Como resultado, la boutique Otherwild, dirigida por Rachel Berks, con sede en California y Nueva York, pidió los permisos para empezar a vender su propia versión. Poco después, empezó a destinar el 25% de cada prenda a la organización Planned Parenthood. Fue a través de Berks que la cantante estadounidense St. Vincent (Annie Clarks) y su novia, la modelo Cara Delevingne viralizaron el mensaje de la camiseta en sus cuentas de Instagram. Luego, Cara Delevingne decidió empezar a reproducir el diseño para dirigir los fondos a la organización caritativa Girl Up de las Naciones Unidas. Así, el hashtag #TheFutureIsFemale empezó a viralizarse por las redes.

Otras tiendas en línea a nivel mundial empezaron a reproducir la frase y comercializarla en vestimentas para todas las edades, reviviendo el éxito de la frase que por muchos años estuvo olvidada.

Dos años después, The Future is Female saltó del feminismo al activismo y empezó a replicarse entre mujeres ciudadanas estadounidenses durante la marcha de enero de 2017 en Washington DC, frente al Capitolio, como protesta al nuevo gobierno de Donald Trump.

La marcha motivó a la cantante Madame Gandhi a dedicarle un tema especialmente a The Future is Female.

Un mes después, la excandidata Hillary Clinton hizo su primera aparición pública invocando la frase.  “Pese a todos los retos que enfrentamos, me mantengo convencida de que el futuro es femenino”.

Otros países, como Canadá, replicaron la marcha en sus ciudades, con la frase como guiño.

Marcha de 20/1/18 en Saskatchewan, Canadá.

La creación del hashtag #TheFutureIsFemale llevó a la periodista Charlotte Gushle de la revista VICE a buscar a Liza Cowan. Cuando le preguntó qué significado tenía The Future is Female 46 años después, Cowan, le respondió:

“La belleza de la frase es que no tiene un preciso sentido. La frase nos pide que absorbamos dos poderosos arquetipos, y que los imaginemos uno en relación con el otro. Es una frase dinámica, una frase viva… El arquetipo del futuro arroja preguntas sobre la naturaleza del tiempo: ¿cuándo empieza el futuro? ¿dónde está el futuro? ¿cómo ocurre el futuro? Como arquetipo, lo ‘femenino’ cubre amplios territorios. Flora o Fauna. Virgen María o Kali. Medusa o Quan Yin. Astarte o Parvati. Traedora de paz o de destrucción. Nutridora o vengadora. Madre, hermana, hija, tía, nieta… Así el futuro comience ahora mismo o en un millón de años, este siempre comienza gracias al cuerpo femenino. El eslogan también es un llamado a la acción…si vamos a tener un futuro, ya es tiempo de que sea femenino, porque las reglas de los hombres —el patriarcado— solo ha traído devastación en este pequeño y hermoso planeta”.

Alix Dobkin, 43 años después de la foto original. En su mano sostiene My Red Blood (Alyson Books 2012), su libro de memorias.

 

 

*Twitter@Elenachago