Por Pablo Ignacio Scaletta y Juan Toledo 

El recientemente desaparecido poeta británico representaba, mejor que nadie, esa integridad humanista a la cual toda labor poética debe aspirar. Su originalidad literaria así como su asequibilidad tanto en la página como en persona lo conviertieron en uno de los poetas más celebrados en el país de Shakespeare, John Donne y William Blake


Son realmente excepcionales las veces que se pueda afirmar que la poesía le ha salvado la vida a alguien, pero ese es el caso verídico de Benjamin Springer, luego Zephaniah. Un hecho casi imprecedente que se transformaría en la base de la poética y la ética artística que él luego adoptaría. Su padre Oswald Springer, trabajó en la oficina de correos y su madre Levine Wright era enfermera. Ellos habían venido de Barbados y Jamaica a Birmingham, respectivamente, y al igual que muchos otros inmigrantes afrocaribeños que obedecieron el llamado de ayudar a reconstruir a esa Inglaterra «Madre de la Mancomunidad» de la posguerra, sufrieron con frecuencia abuso racial. Benjamin padeció no solo abuso racial sino también le tocó habitar una infeliz vida familiar. Su padre tenía un temperamento osco y violento, particularmente hacia su madre. Cuando Benjamin tenía tan sólo 10 años, Oswald le propinó una paliza salvaje a Levine y ella decidió escapar del hogar familiar acompañada unicamente de Benjamin dejando atrás la hermana gemela de Benjamin, Velda, y a sus otros seis hermanos.

Los británicos (Rinde 60 millones de porciones)

Tome algunos pictos, celtas y siluros
y deje que se asienten.
Luego invádalos con conquistadores romanos.

Quite los romanos luego de aproximadamente 400 años.
Añada mucho normando a los
anglos, sajones, jutos y vikingos, luego bata vigorosamente.

Mezcle con algunos chilenos calientes, jamaiquinos frescos, dominiqueses,
trinitarios, barbadenses, algunos etíopes, chinos,
vietnamitas y sudaneses.

Luego tome una combinación de somalíes, esrilanqueses, nigerianos
y paquistaníes.
Mezcle con guyaneses
y luego suba el fuego.

Espolvoree indios, malasios, bosnios, iraquíes y bengalíes frescos junto con algunos afganos, españoles, turcos, kurdos, japoneses
y palestinos.
Luego añádalos al crisol.

Deje cocinar todos los ingredientes a fuego lento.

Mientras se mezclan y combinan, deje sus idiomas florecer
uniéndolos a todos con el inglés.

Deje enfriar.

Añada un poco de unidad, comprensión, y respeto al futuro.
Sirva con justicia.
¡Y a disfrutar!

Nota: todos los ingredientes tienen la misma importancia. Si trata a un ingrediente mejor que a otro, esto dará un mal sabor de boca.

Advertencia: la justicia repartida en forma despareja dañará al pueblo y causará dolor. Brinde justicia e igualdad a todos.

Lo que siguió fue una existencia bastante precaria. Ni su madre ni el menor Benjamin regresarían jámas al seno familiar. Esa dislocación obviamnmete tuvo efecto en el hijo no pródigo. Benjamin fue expulsado de Broadway School en Birmingham y sin poder leer o escribir correctamentre debido a su dislexia -un problema mucho más agudo entre estudiantes angloparlartes pues el inglés no es un idioma fonético- Benjamin fue transferido a un colegio en el condado de Shropshire, a unos 60 kms al noreste de su ciudad natal.

Los siguientes nueve años fueron delincuenciales. Zephaniah, nombre bíblico que significa «atesorado por Dios» y que adoptara después de una presentación en una de las iglesias de Handsworth en Birmingham, pasó un par de temporadas en prision por riñas y robos entre otros delitos.

La poesía, el rastafarianismo y una ferrea voluntad fueron su salvación, siendo la primera de ellas el tablón que más le ayudó a no ahogarse en un mar de pobreza, continua discriminación, violencia y encarcelamiento. Es así como a los 22 años confrontando la posibiladad de pasar más años en prisión o de una prematura muerte por pandillero decidió dejar Birminghan y tomar el camino sur a Londres para allí hacerse poeta.

En la capital británica muy pronto se involucró en la escena alternativa de punk, reggae y comedia alternativa. Su primera colección de poemas Pen Rhythm fue publicada en 1980 por una cooperativa y un año después sería testigo de los violentos disturbios de 1981 en el mítico barrio de Brixton, en el suroeste londinense.

En 1982, Zephaniah incursiona en la llamada Dub Poetry -poesía de origen jamaicano acompañada de música dub- con un álbum titulado Rasta, apócope de rastafari. Esto fue una prueba temparana de su multifacetismo ya que fue poeta, escritor, novelista, actor y biógrafo además de ser un perspicaz comentarista de nuestros días. Fue tan industrioso como popular y eso, solamente en el caso de la poesía, es ya un verdadero logro.

Es importante señalar que el estilo poético directo, sencillo y siempre comprometido que Benjamin Zephaniah utilizó tan exitosamente, tuvo sus raices en la escena estética punk de poetas como el liverpudiano John Cooper Clarke o el prolífico bardo-músico Attila The Stockbrocker.

Y si la estética y el mensaje son tomados directamente de ese credo punk del hazlo tú mismo y del también inherente manifesto político que nos dice que todo, hasta el silencio, -querámoslo o no- es un gesto por no decir una acción política; el lenguaje sí quizá se aproxima a la sonoridad onomatopéyica de la dislexia con la que Benjamin Zephaniah luchó en las aulas escolares. De ahí que entre sus poemas más famosos y tempranos estén composiciones como Dis Policeman Keeps on Kicking Me to Death y Rong Radio, ambos titulados de manera deliberadamente disléxica y combativa.

Lo que comenzó siendo lecturas de poemas durante los recesos musicales muy pronto se convirtió en una continua invitación a eventos y recitales en Londres hasta que fue descubierto por la BBC lo que de inmediato significó un incremento en sus apariciones de radio, television y hasta cine. De hecho sus actuaciones en el mundo cinematográfico reflejan de manera bastante fidedigna la figura angelical y gentilmente beligerante con que la que muchas personas llegaron a asociarlo. Así el plácido y gracioso anarquista y vegano de toda una vida apareció primero como Moises en el filme Farendj de 1990 junto a Tim Roth y Marie Matheron; y mucho más recientemente en la serie de televisión de la BBC Peaky Blinders de la cual ya se han completado seis series y en la que Zephaniah interpretó el papel de Jeremiah Jesus.

Tal vez, muy apropiadamente, ambos papeles actorales tuvieron que ver con aspectos cercanos a su persona. La trama de Farendj se centra en un viaje que una joven pareja -Tim Roth y Marie Matheron- hace a Etiopia donde decubren la casa donde Rimbaud vivió y se obesiona en saber más sobre el poeta simbolista francés y su estadía en el país norafricano.

En Peaky Blinders -expresión coloquial brummie, i.e. de Birmingham, que denota a una persona elegantemente vestida- Zephaniah actua de sacerdote en medio de la violencia gansteril que se dió en su ciudad natal en la década de 1920 y que por poco le costaría la vida a él mismo medio siglo más tarde.

Es por eso que ambos de estos papeles pueden leerse como una extrapolación de la imagen que Zephaniah llegó a tener entre el público británico: la de una figura amable y donosa pero a la vez pugnaz y ferrea en la defensa u oprobio de las causas que lo obsesionaron como individuo: la discriminación racial en el Reino Unido y más allá, la prevalente cultura homofóbica de Jamaica, la lucha por los palestinos de ser reconocidos como nación, los derechos de los animales y una educación historicamente más representativa, más crítica y menos sesgada en el curriculum escolar. Prueba de esto último fue su novela del 2020 Windrush Child, escrita para jóvenes lectores.

Nosotros los refugiados

Vengo de un lugar musical
donde me disparan por mi canción,
y mi hermano ha sido torturado
por mi hermano en mi tierra.

Vengo de un lugar hermoso
donde odian mi tono de piel,
no les gusta cómo rezo
y se prohíbe la poesía libre.

Vengo de un lugar hermoso
donde las niñas no pueden ir a la escuela.
En donde vivo te dicen en qué creer,
y aun los jovencitos deben asumir responsabilidades.

Vengo de un grande y viejo bosque.
Creo que ahora es un desierto.
Y la gente que alguna vez conocí
ya no está más en ese lugar.

Todos podemos ser refugiados.
Nadie está seguro.
Solo se necesita un líder desquiciado,
o que no haya lluvia que traiga comida.
Todos podemos ser refugiados.
Todos podemos ser expulsados.
Todos podemos ser odiados por alguien
por ser alguien.

Vengo de un lugar hermoso
donde el valle se inunda cada año.
Y cada año el huracán nos dice
que debemos seguir con nuestras vidas.

Vengo de un lugar antiguo.
Toda mi familia nació allí.
Y me gustaría ir allí.
Pero de verdad quiero vivir.

Vengo de un lugar con sol y arena
donde los turistas van a broncear su piel
y los traficantes aman vender armas.
No puedo decirles cuál es el precio.

Me dicen que ahora no tengo país.
Me dicen que soy una mentira.
Me dicen que los libros de historia moderna
podrían olvidar mi nombre.

Todos podemos ser refugiados.
A veces solo se necesita un día.
A veces solo se necesita un apretón de manos
o un papel firmado.
Todos vinimos de refugiados.
Nadie solo apareció.
Nadie está aquí sin una lucha.
¿Y por qué debemos vivir con miedo
al clima o a los problemas?
Todos vinimos de alguna parte.
Muerte de Joy Gardener

La amarraron con un cinturón.
Con 13 pies de cinta se la ató.
Con esposas sus manos se inmovilizó
y sabrá Dios qué más pasó.
“Es indocumentada, por eso se la deportó”,
dijo el Imperio que hasta allí la llevó.
Murió.
Nadie la mató.
Y nunca se suicidó.
“Es nuestro deber hacer que regrese
a Jamaica”,
decían los Deportadores de Extranjeros Indocumentados,
que deportan a gente como yo.
Se decía que le avisaron
que los oficiales la visitaron
la terrible mañana de julio en que la arrestaron
mientras su hijo miraba televisión.

Un agente les dejó la línea cortada.
Solos, madre e hijo no sospechaban nada.
Cuando solo querían tener una morada,
un niño ve a su mamá morir.
No importa lo que la ley pueda decir.
Una madre no debe morir así.
Que los Derechos Humanos 
se apliquen aquí
y que para todos se hagan cumplir.
No sé si hay razas perfectas
No sé si hay zonas perfectas
Sé que no es un simple problema
de Yardies que no dejan de escapar.
Debemos decirle a los del departamento de migración
que entre las razas otra debe ser la relación,
y que no haya este tipo de deportación
si las cosas van a mejorar.

Que pase a la historia
que en las actas oficialmente
murió democráticamente
amarrada con 13 pies de cinta.
Esa cristiana estaba aquí
porque los piratas estaban allí.
La Biblia nos mandó por aquí y por ahí
para hacer a Gran Bretaña grande.
Aquí yace el escuadrón de extradición.
Y ahora todos debemos pedir a Dios
que, mientras cumplen con su labor,
no cometan ni un solo error.
Pues temo que si voy por la calle
un día me podría encontrar
con agentes que mis pies quieran amarrar.
¿Cómo podría yo escapar?

Veo a mi gente protestar,
y a los instruidos opiniones intercambiar
sobre cómo se va a separar
a los jóvenes de los de tercera edad,
cuando un poco de CONprensión ellos quieren solicitar.
Ellos también tienen control de la natalidad.
Sus hijos ahora exigen la verdad.
Mientras camino estoy viendo
a tantos poetas llorando
y a tantos poetas intentando
articular el dolor.
Yo quisiera saber
cómo a los deportadores de indocumentados extranjeros
(como les dijeron a los reporteros)
la culpa no los carcome en su interior.

Con la llegada del nuevo milenio Zephaniah era ya una figura constantemente alabada por el público britanico. Él pasó a ser eso que ingleses denominan «A national treasure». De ahí que el British Council, la agencia cultural de la cancilleria del gobierno de su majestad, lo haya utilizado durante años como estandarte de una imagen posítiva en el extranjero del multicuralismo británico.

Fue bajo los auspicios del Brirtish Council que Zephaniah viajo extensivamente, incluyendo sitios tan diversos como Pakistán, China y Colombia para participar en el Festival de Poesía de Medellín, el más grande del mundo. Zephania no podía creer que en una ciudad latinoamericana con un pasado tan violento el público llenase, literalmente hablando, estadios de fútbol para ir a escuchar recitales de poesía.

En 2003 el gobierno de Tomy Blair le ofreció un OBE (Order of the British Empire) mérito que Zephaniah, muy consecuente, rechazó. «De ninguna manera Señor Blair, en absoluto Señora Reina: yo soy profundamente anti-imperio» fue su respuesta.

Su obra literaria agrupa trece poemarios, incluyendo dos audiolibros, seis novelas, siete obras de teatro, cinco libros de literatura infantil y una autobiografía publicada en 2022 bajo el rótulo The Empire Windrush and Me. Zephaniah también escribió una biografía de la actriz y cantante de Trinidad y Tobago Mona Baptiste.

Es por ello que no deja de ser dolorosamente irónico que ese mismo multiculturalismo tan celebrado en su persona dos décadas antes, sea justamente uno de los actuales escarnio de aquellos que aún creen en las falacias de Brexit, los proto imperialistas, los populistas impopulares, Primer Ministros y miembros del gabinete del gobierno conservador de turno quienes siendo ellos y ellas mismas productos del multiculturalismo que tanto se empeñan en envilecer ante esos sectores de la opinión pública más credulos e incautos, negando con ello la verdadera historia del Reino Unido que supuerstamente ganó la guerra pero perdió su imperio.

Uno de los últimos desafios de Zephaniah fue el de postularse como candidato de Profesor de Poesía de la Universidad de Oxford. La reacción fue poco menos que visceral en algunos círculos académicos y lietrarios pero similarmente fue una demostración más del caracter combativo de un artista cuyo coraje e integridad seguirán siendo ejemplo para muchas personas y en particular para aquellos jóvenes que en más de una manera se sienten marginalizados.

Su nombre seguirá en los labios de mucho más que los nombres de primer ministros millonarios y timoratos o de políticos de minorías étnicas con afanes carreristas y promulgadores de legislaciones racistas a pedido de reaccionarias élites semi anónimas.

Si llegase a quedar alguna duda de la importancia y vigencia de la poética de Benjamin Zephaniah tan sólo lean con atención los tres poemas que Pablo Ignacio Scaletta ha traducido tan magistralmente como parte de su tesis para titularse como traductor y que gentilmente nos ha ofrecido de manera exclusiva para publicarlas con esta nota celebratoria. La traducción de estos tres poemas por parte de Scaletta también ejemplarizan la amplitud lexicográfica y lírica de Zephaniah que podía oscilar entre lo vernacular y lo canónico. Eso es símbolo de una indignación genuina y sostenida.

Lo que su poesía logra enunciar es la voz de un mundo secular, más inclusivo, más digno e incredulo de las narrativas bajo las cuales tantas «augustas» instituiciones validan su existencia y su importancia.

Tras su muerte el 7 de diciembre, le sobreviven su madre Levine, su hermana gemela Velda, su otras dos hermanas Joyce y Millie, así como sus hermanos Mark, Paul, Tippa y David. También le sobreviven su segunda esposa Qian Zheng a quien conoció en uno de sus viajes a China en 2014.


*Yardie era originalmente un término que los inmigrantes jamaiquinos usaban para identificarse. No obstante, se empezó a usar en el Reino Unido desde los ochenta para describir a delincuentes jamaiquinos o a sus descendientes. La persona buscada era descrita a los noticieros como Jamaican Yardie o sencillamente yardie. (N. del T)

Nota explicatoria del traductor, Pablo Ignacio Scaletta:  Las anteriores traducciones formaron parte de mi tesis para recibirme de traductor de inglés y se usaron para un trabajo de investigación sobre la literatura en el Caribe anglófono. Como consecuencia, los poemas escritos en inglés criollo se tradujeron en español caribeño, mientras que los poemas escritos en inglés estándar se tradujeron al español estándar.