Por Juan David Correa

Mito fue y ha sido la revista cultural más importante en un país que llegó tarde a la modernidad y quizá demasiado temprano a la posmodernidad. A mediados de febrero pasado se celebró el centenario del nacimiento de Jorge Gaitán Dúran, su cofundador y quien le confirió a esa publicación bimensual el brio y la honestidad editorial que aseguró su legado. Esta, cómo verán, es una nota en tres partes


Argentina tuvo a la icónica Sur, que fue la forma feliz cómo la millonaria Victoria Ocampo decidió gastar su fortuna; España contó -y aún cuenta- con Revista de Occidente de Ortega y Gassett; Octavio Paz le dio a México Barandal y Taller mientras que en la Cuba pre-revolucionaria Lezama Lima llegó a publicar cuarenta números de Orígenes. Para aquellos interesados en el mundo de las letras estos nombres tienen resonancia; para el resto no. Y es que su labor es simplemente quijotesca y sus existencias usualmente breves y en muchos casos anónimas a menos que se cuente con sólidas fortunas, Sur, o un aval institucional, Revista de Ocidente. Por eso es fácil subestimar el papel que las revistas culturales han jugado en la creación de nuestro paisaje cultural e intelectual y de ese proyecto a la vez febril e íntimo que ha sido el de modernizarnos.

Y es que la modernidad. como ejercicio crítico continuo y libre de la sociedad llegó tarde a España y a Latinoamérica. La revista Mito fue parte de ese proceso de iniciación en Colombia. Sus páginas fueron verdaderas vitrinas del pensamiento internacional. En ellas aparecieron notas y traducciones inéditas y hasta esa entonces prohibidas de Freud, Nietzsche, Marqués de Sade así como ensayos, poemas y narraciones de pensadores y escritores latinoamericanos de la talla de Alfonso Reyes, Octavio Paz, Álvaro Mutis y el mismo Gabriel García Marquéz quien publicó, en 1961 en varios entregas de Mito, la totalidad de su segunda novela: El coronel no tiene quien le escriba.

La modernidad, como proceso recurrente, aún está un tanto lejos de cumplirse cabalmente. De hecho, si se lo piensa bien, nunca termina por cumplirse y eso es cierto para casi que cualquier país del mundo. De ahí la importancia de esa presencia obstinada de páginas para pensar que hallamos en las revistas culturales.

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El pasado 13 de febrero recordamos y celebramos el centenario del natalicio de Jorge Gaitán Durán, poeta, intelectual y creador de la revista Mito, un referente para el periodismo cultural en Colombia y que en el siglo xx fue la más importante.

Esta la fundó en 1955 con Hernando Valencia Goelkel. La publicación circulaba bimestralmente y estimulaba el debate político por medio de ensayos de obras censuradas como Freud o Nietzsche.

Además, representó la creación de nuevos medios de difusión independientes y críticos. Gaitán integró el grupo Los Cuadernícolas junto a Fernando Charry Lara, Maruja Vieira y Álvaro Mutis. Además, creía que la transformación social comenzaba desde lo cultural algo que sigue vigente.

“No nos engañemos. La cultura y la libertad son indivisibles. Vano resulta reivindicarlas en el campo político, y olvidarlas o negarlas en el social o el económico o el religioso o el literario. La libertad de expresión será total o no será de ninguna manera”.

Si deseas conocer la obra de este poeta colombiano, puedes acercarte a la Biblioteca Nacional de Colombia. Encontrarás algunas ediciones de la revista Mito, y también, obras como Amantes, Si mañana amanezco despierto, Un solo incendio por la noche, entre otros.

Ministerio de Cultura de Colombia

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Y este es el prólogo al primer número de la revista que llegó a editar 45 números entre 1955 y 1962, año en que Gaitán Durán murió en un accidente de aviación.

MITO

Revista Bimestral de Cultura

AÑO 1 – ABRIL MAYO DE 1955 – No. 1

DIRECTORES: Jorge Gaitán Durán – Hemando Valencia Goelkel

Las palabras también están en situación. Sería vano exigirles una posición unívoca, ideal. Nos interesa apenas que sean honestas con el medio en donde vegetan penosamente o se expanden, triunfales. Nos interesa que sean responsables. Pero de por sí esta lealtad fundamental implica un más vasto horizonte: el reino de los significados morales. Para aceptarlas en su ambigüedad, necesitamos que las palabras sean. Necesitamos que aparezcan con la nitidez de un dibujo sobre ese fondo esencialmente ambiguo que es la existencia. Sólo después de limpiarlas, de devolverles con el análisis su dimensión histórica auténtica y de ratificar con un proceso de síntesis el enriquecimiento que les confieren las circunstancias de época, podríamos entrar a considerar problemas mayores como son los de sus relaciones con la moral y la libertad. Sería entonces el instante de recuperar los valores al separarlos de las apariencias. Sería la oportunidad de estudiar la alienación del hombre contemporáneo. Por ahora nos limitaremos a poner en estado de servicio una herramienta eficaz: las palabras. Intentaremos presentar textos en donde el lenguaje haya sido llevado a su máxima densidad o a su máxima tensión, más exactamente, en donde aparezca o una problemática estética o una problemática humana. Los lectores deberán escoger, y escogerse ellos mismos. Sospechamos la ineptitud de las soluciones hechas; por eso nos circunscribiremos a ofrecer materiales de trabajo y a describir situaciones concretas. Si nuestro método parece a algunos indirecto y hasta insidioso, les aseguramos desde ahora que sólo aceptamos el mito en su plenitud para mejor desmistificarlo y más fácilmente torcerle el cuello. Este plan de acción implica, desde luego, cierto supuestos básicos. Rechazamos todo dogmatismo, todo sectarismo, todo sistema de prejuicios. Nuestra única intransigencia consistirá en no aceptar nada que atente contra la condición humana. No es anticonformista el que reniega de todo, sino el que se niega a interrumpir su diálogo con el hombre. Pretendemos hablar y discutir con gentes de todas las opiniones y de todas las creencias. Está será nuestra libertad.


Juan David Correa es el actual Ministro de Cultura de Colombia y esta nota aparece, en parte, gracias al Equipo de Prensa del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes colombiano. Imagen dentro del artículo: Jorge Gaitán Durán en el año de 1959

Escucha aquí el podcast de ZTRadio sobre las revistas culturales latinoamericanas.