Por Guillermo Saccomanno

Por estos días está siendo lanzado, casi simultaneamente en Londres y Buenos Aires, el último título de Equidistancias. Se trata de una colección de cuentos de Marcelo Justo quien se desempeña como corresponsal en el Reino Unido del diario porteño Página 12. Algunos de estos relatos -que bien pueden leerse como una advertencia al presente- han sido ya publicados en la contraportada del conocido periódico argentino


Una primera impresión al leer los cuentos de Marcelo Justo es el doloroso pasado del narrador durante la última dictadura militar. La militancia, el horror, la sobrevivencia, la culpa al volver del exilio atormentan. Desde esta perspectiva, Justo escribe. Es verdad, cabe preguntarse qué clase de escritura es la suya. Una escritura política definida por el estar del lado de las víctimas.     

  Y si la cuestión es si su literatura puede considerarse como ficción aquí se plantea, al menos una duda. Es cierto, hay un protagonismo del yo narrativo que impulsa a pensar en un in between de confesión y autobiografía. Pero hay más si se piensa que Justo es periodista: entonces este libro puede juzgarse como un pasaje de registros, y se trataría de crónicas, fruto de la experiencia y, por tanto, testimonios duros de un tiempo de sombras que desgarraron una sociedad toda, sombras que se proyectan trágicamente en el ahora. Porque los efectos del terrorismo de Estado están ahí, en la noche, expresando su simpatía por el demonio. El miedo está ahí y extiende sus tentáculos sobre lo individual y lo colectivo y, en un país donde reina la sospecha y el otro puede ser un agente encubierto o un delator, nadie está a salvo. Eso, en los años militares. Y en el presente, la herencia de la complicidad civil, sus consecuencias en un país que se tuerce en la actualidad hacia el fascismo.  

     Debo admitirlo: al leer los cuentos de Justo, al margen de los interrogantes de género literario, me cuesta mantener una cierta neutralidad, una distancia crítica. Lo aclaro: agradezco esta incomodidad que impone la reflexión.  Como lector pienso todo el tiempo, yo estuve ahí y puedo dar fe de la realidad de lo narrado. Una sensación fuerte, el pasado se me torna presente. Y pensaba: yo estuve ahí. En consecuencia, cero neutralidad. 

«Porque los efectos del terrorismo de Estado están ahí, en la noche, expresando su simpatía por el demonio. El miedo está ahí y extiende sus tentáculos sobre lo individual y lo colectivo y, en un país donde reina la sospecha…»

       A tener en cuenta: toda ficción, por más que se pretenda invención, no deja de tener una referencialidad histórica. Por otro lado, o por el mismo, siguiendo a Terry Eagleton, la teoría literaria es, ni más ni menos, que teoría política. Es en este sentido que la discusión de géneros induce a una hibridez afortunada donde ficción y realidad se entreveran y, lo subrayo, esto es una virtud. 

        Bienvenidos a este libro que nos compromete.


Guillermo Saccomanno ​ es un prolífico escritor, ensayista y guionista de historietas argentino. Considerado como uno de los artistas e intelectuales más destacados de su país. Ha publicado entre otros, Bajo bandera; Cámara Gesell; Roberto y Eva. Historias de un amor argentino; El oficinista y Los que vienen de la noche.

El regreso de la noche, de Marcelo Justo. Relatos. Equidistancias, Londres-Buenos Aires, 2024