Por Miravel Ladino


Hay algo muy singular en el mundo de la caricatura y se trata de que a diferencia del cine su longevidad es perfecta y perpetua. Sus personajes están -a excepción del mítico Boogie el aceitoso del «negro»  Roberto Fontanarrosa- congelados en el trazo de su tiempo. Su arte podría decirse que es una extensión de la literatura pero a diferencia de ella sus imágenes no cambian de la manera en que los personajes de una novela cambian con una relectura. Los dibujos animados nos cambia, particularmente en nuestra más temprana edad de espectadores críticos,  pero ellos no cambian con nosotros. Su magia radica en ser seres que habitan un mundo que no envejece, ajenos a los estragos del tiempo.

Y hay una segunda peculiaridad con los caricaturistas. De nuevo a diferencia de los escritores, de los músicos y hasta los cineastas. un caricaturista exitoso tan sólo requiere de un trazo ingeneniso, de un solo bosquejo o dibujo donde imagen y mensaje se complementan de manera reveladora. En otras palabras: un caricaturista bien puede hacer toda una carrera a partir de un trazo feliz.

Tal es el caso de Juan Padrón, un caricaturista cubano de culto fallecido recientemente en La Habana. Padrón, hay que decirlo, será recordado -y de manera justa- particularmente por una sola obra: la película animada Vampiros en La Habana del año 1985.  Sería baladí tratar aquí de resumir la genialidad y lo divertido de la trama de estos vampiros caribeños. Baste decir que es una historia cosmopolita, internacional, adulta y que su trama se centra alrededor de la lucha por obtener, detener y destruir un producto que ayuda a los vampiros a sobrevivir la luz de sol, y en especial la del sol caribeño, llamado «Vampisol». Les asegurto que es el tipo de animación que por momentos los hará a reir a colmillo limpio.  Hay quienes también añadirían sus Quinoscopios pero tal vez esta sea es una obra secundaria ya que se trata de la pequeñas viñetas animadas que Padrón hizo de algunas de las caricaturas mudas del gran Quino después de la «desparación» de Mafalda. ■


Juan Padrón. 29 de enero 1947 – 24 de marzo 2020

Aquí una muestra de algunos de sus Quinoscopios