Por Teo Dunaljo

Tal vez de la misma manera que los gitanos han generado más malos poemas que buenos, los vagabundos o andantes son figuras que el movimiento hippy, y el rock en especial, ha ayudado a mitologizar. Aquí una prueba de ello de mano de nuestro favorito colaborador en las Midlands inglesas


Sin importar el género musical, es bastante arduo encontrar tres canciones diferentes con un mismo título. Eso no se da muy a menudo. Lo común es encontrar diferentes versiones de una misma canción. Por ejemplo conozco por lo menos diez versiones diferentes de All Allong the Watchtower del Nobel Bob Dylan. Igual sucede con ese himno religioso que compusó Leonard Cohen, Halleluya cuyo destino ya es un poco ignomioso pues ya es una canción harto popular en programas de TV de competiciones de canto.

No, en este caso estamos hablando de tres bandas de rock y más de cuatro decadas de diferencia. La figura que los une es la del andante o vagabundo que en inglés es The Rover. Y aqúí nos tocaría preguntarnos: ¿cuál es el atractivo de la figura del vagabundo dentro de la iconografíá hippy? Quizá sea mucho más fácil subestimar su valor simbólico que entender el por qué de su fascinación. Una posible razón es que el andariego o vagabundo representa a un individuo que no encaja dentro del concepto de producción. Su atractivo es doble: hay algo en él de renegado y de ecologista a la vez. El vagabundo es una aventurero improductivo, con una relación con el medio ambiente supuestamente mucho más cercana que el resto de las personas. Y eso no deberíá extrañarnos tanto ya que el verdadero comienzo del movimiento ecológico fue justamente el hippismo de la década de los 60.

A continuación tres versiones diferentes de The Rover en orden cronológico. Y he de advrtir que la razón por la cual hablo de ellas es que todas me gustan por su diversidad y a su manera.

The Rover, Led Zeppelin, Physical Graffiti, 1975

Es de lejos la versión más conocida de las tres y sin lugar a duda se debe al hecho de que hace parte de esa pieza magistral que fue Physical Graffiti, el álbum doble que Led Zeppelin sacó al mercado en febreo de 1975. No así el origen de la canción viene de las sesiones de grabaciones en una cabaña del siglo XVIII en Montgomeryshire llamada Bron-Yr-Aur. Eso en galés significa «pecho de oro». Y es el nombre de una pequeña casa rural donde Robert Plant y Jimmy Page se encerraron en esa cabaña sin electricidad o agua para producir lo que después sería Led Zeppelin III. Ese trabajo de 1970 significó recargar energías después de una extensa y brutal gira por Estados Unidos el año anterior. Así, esta pieza que empezó como un número acústico -como mucho de Led Zeppelin III- fue retomada durante la grabación de Houses of the Holy en 1973, el quinto larga duración de la banda pero The Rover no fue incluido. Varias de esas canciones luego surgieron y fueron incluidas en el álbum doble que fue Physical Graffiti.

Page aseguró en alguna ocasion que The Rover es una canción donde Led Zeppelin se pavonea un poco con los acordes de la guitarra. Fue un tema que ellos nunca interpretaron en concierto. la versión final contiene varias garbaciones superpuetas de guitarras, algo muy común en la forma en que Jimmy Page producía y grababa muchas de las canciones.

Es la única canción de ellos donde Plant menciona la ciudad que los vio engrandecerse, Londres «I’ve been to London, seen seven wonders I know to trip is just to fall» y el espíritu hippy del nomadismo romántico es más que conspicuo.

Traversed the planet, when heaven sent me
I saw the kings who rule them all
Still by the firelight and purple moonlight I hear the rested rivers call
And the wind is crying, from a love that won’t grow cold

The Rover, Jethro Tull, Heavy Horses, 1978

En las primeras encarnaciones la sui generis Jethro Tull con su lider y flautista par excellence, Ian Anderson, hizo una gira como teloneros de Led Zeppelin por los Estados Unidos en 1969. Jethro Tull tenía una sección de unos 35 minutos que servía de abrebocas para el plato principal que era Led Zeppelin. La gira incluyó varios festivales musicales de verano así como actuaciones en grandes ciudades. Fue la gira que cementó la reputación de Jimmy Page y sus grupo como una de las bandas de rock británicas más populares y aduladas en Estados Unidos

Anderson muy pronto comprendió que simplemente no había competencia entre las dos agrupaciones y por eso decidió nunca más volver a ser teloneros de una banda como Led Zeppelin. Inclusive la adopción del uso de la flauta como instrumento de rock se debe en parte a su asociación con Zeppelin. De acuerdo con el propio Anderson, después de ver a músicos como Hendrix, Jeff Beck y el mismo Jimmy Page, él comprendió que no quería ser un guirtarrista de segunda entre tantos buenos artistas. No, lo suyo sería ser único en su campo. Entonces, ¿por qué no ser el mejor flautista del rock? donde la competencia es virtualmente inexistente.

Musicalmente hablando, hay algo de similitud entre Jethro Tull y Led Zeppelin. Ambas han sido agrupaciones de rock duro con un lado bucólico expresado a través de temas suaves y acústicos. la diferencia radica en la longevidad. Al no ser tan exitosos o populares como Led Zeppelin, Jethro Tull, mediante la presencia única -hay que decirlo- de Ian Anderson sigue aún hoy en día grabando álbumes. El número 27 salió al mercado hace dos años. The Rover aparece en Heavy Horses, su decimosegundo larga duración que salió al público tres años después de Physical Graffitti.

En cuanto a la letra de la canción, la versión de Jethro Tull es un tanto más mundana y hasta mas campestre que la versión de Led Zeppelin. Hay así mismo, como usualmente es el caso con Jethro Tull, una especie humor soterrado en este tema. La excentricidad natural de Anderson siempre significó que era díficil tomar totalemnet en serio a Jethro Tull muy a pesar de que siempre ha sido una agrupación muy versátil y sorprendente.

As the robin craves the summer
To hide his smock of red,
I need the pillow of your hair
In which to hide my head.

I’m simple in my sadness,
Resourceful in remorse.
Then I’m down straining at the lead
Holding on a windward course.

The Rover, Interpol, Marauder, 2018

Justo cuatro décadas después del álbum de Jethro Tull, la banda neoyorquina de Interpol produjó su sexto trabajo bajo el título Marauder y entre ellos está The Rover, el segundo corte. Interpol pertence a ese grupo de bandas existencialistas casi nihilistas dueños de una estética seductoramente glacial como bien ya lo expresó Villano Jair en las páginas de esta revista.

A comienzo del nuevo siglo hubo un período de casi diez años cuando Interpol y otro grupo de bandas neoyorquinas como Yeah Yeah Yeahs o The Strokes representaron el resurgimiento del rock an el ámbito global. Sin embargo no fue así. Al final todas estas bandas terminaron siendo un mero suspiro de un gran resoplo ambicioso por dominación global. Tristemente ese papel le pertenece hoy día a las melodias mucho más manufacturadas de Beyonce o Taylor Swift.

La imagen de The Rover de Interpol está lejos de los símbolos naturalistas y hippy de sus dos predecesores británicos. Lo que tenemos en cambio es una música agorera, críptica y existencialista. Los petirrojos y los prados o los ríos y la luz de luna de Jethro Tull y Led Zeppelin respectivamente, son remplazados por guitarras reveberberantes que hablan de cosas más urbanas, angustiosas y nihilistas. Las tres primeras líneas dicen: «Come and see me and maybe you’ll die / But I can keep you in artwork, the fluid kind / That’s enough for excitements today.» Son palabras reminiscentes de ese pacto faustiano que fue El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde.

Y cómo cambian los tiempos, en contraste a la figura vikinga de vaqueros apretados, pecho al desnudo y camisas femeninas de Robert Plant y los acordes rítmicos y mántricos de Page, Bonham y Jones; con Interpol lo que tenemos son rockeros vestidos de corbata y traje, el canto monocorde del cantante Paul Banks y un contrapunteo de notas altas en la guitarra de Daniel Kessler. Interpol, para algunos, esteticamente al menos, bien puede parecer una banda alquilada para un boda de una joven pareja multimillonaria de las criptomonedas.

Las letras del letrista Banks son casi imposibles de discernir. Muy posiblemente la idea no es lucidez lírica sino la recreación de una sensación o un sentimiento por medio de melodías. Es cuando la letra está al servicio de la música y no lo inverso. ¿Será esa uan de las razones por las cuales no se cumplió la promesa del reconocimiento mundial?

Ça suffit, hell yeah, maybe it’s time
You can’t stick to the highways, it’s suicide
I’m welling up with excitements again
The apex resolves, you need to tell your friends

Walk in on your own feet
Says the rover
It’s my way or they all leave
Says the rover
The rover


Teo Dunaljo is un escritor y crítico musical afincado en la ciudad inglesa de Birmingham. Es un colaborador habitual de Perro Negro y es autor de una colección de cuentos bajo el título Deja que la luna no salga.