Por Gunter Silva
Aquí la entrega de octubre de nuestro amigo y colaborador afincado en Clapham, al sur de la capital británica. Poema en prosa sobre el único sentimiento redentor. Aquel que fractura la linealidad del tiempo, aquí descrito como corriente submarina en ese útero líquido y matriz primigenia. La pasión que, incólume, nos permite mirar de frente a la muerte
Bajo la presión hidrostática del océano, donde la luz se fragmenta en haces líquidos y el tiempo se diluye en la densidad azul, dos cuerpos colisionan en un beso anfibio. Los pocos testigos son el plancton suspendido que brilla como constelaciones dispersas en la columna de agua. El oxígeno, contenido en sus pulmones, se vuelve tesoro efímero, recordándoles que incluso el tiempo más breve puede fracturar la linealidad del universo. Y sin embargo, en esa inmersión suspendida, se revela una verdad que la superficie jamás podría contener: el amor es también corriente submarina, invisible, silenciosa, pero capaz de arrastrar con una fuerza oceánica.
En el umbral de la termoclina, donde la claridad se quiebra en penumbra, los contornos del miedo se disuelven. Sus labios se convierten en frontera y puente, como arrecifes que protegen y, a la vez, ofrecen paso al vértigo de lo desconocido. El mar los envuelve como matriz primigenia, devolviéndoles al origen donde la vida se gestó: un útero líquido que entiende que la unión no es roce, sino fusión de mareas internas. Todo el océano parece plegarse hacia ellos. Cada onda, cada turbulencia se curva, protegiendo ese gesto mínimo y, sin embargo, inmenso.
En la vastedad batimétrica, las aguas se cierran sobre ellos con la solemnidad de una catedral sumergida. El beso arde en lo frío, se disuelve en el agua como sal, irrepetible, pero expandido ya en cada corriente, en cada ola, en cada costa. En esa presión líquida, el beso deja de ser caricia y se convierte en oxígeno. No se besan para amarse: se besan para sobrevivir. Y entonces entienden que el amor verdadero no es promesa, sino la certeza brutal de que, sin el otro, no hay aire.
Gunter Silva, autor de la colección de cuentos Crónicas de Londres (Lima. 2012) y Pasos Pesados (Lima, 2016) y mucho más recientemente de El baile de los vencidos (2022) y Neutrino (2024). Este último un íntimo diario personal de resistencia y sobrevivencia muy bien recibido por la crítica y los lectores. Estudió en la facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Santa María La Católica. Además, obtuvo un BA en Artes y Humanidades y también un MA en Literatura y Creatividad Literaria de la University of Westminster. Ha aparecido en varias antologías de cuentos peruanos y asimismo colaborado en diversas revistas literarias y culturales.
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