Por Marla Melissa Rojas
Antes que la guitarra eléctrica irrumpiese estruendosamente en el mundo de la música popular estaba la trompeta, el instrumento que produjo una de las expresiones artísticas más sofisticadas que jamás hayamos escuchado en la música popular. Desde Caracas una nota que conmemora un siglo del nacimiento de uno de los dioses más prominentes del Panteón musical del siglo xx
En la historia del Jazz ha habido numerosos íconos, leyendas, seres que lo cambiaron para siempre. Uno de ellos fue el trompetista y compositor más habilidoso, inventivo y emblemático del siglo XX hasta los años venideros. Un músico cuya influencia fue imperativa en el referido registro musical. Su nombre no escapa a toda conversación de este género como uno de los mejores músicos que influyeron y definieron nuevos estilos en el devenir de esta longeva música.
Miles Davis dio prodigiosos aportes a la historia del Jazz. Por ello pervive aun cuando los años pasan y las nuevas generaciones deben conocerlo como referencia obligada. Un músico que definió etapas y creó nuevas formas de escuchar éste vibrante universo sonoro, desde su afilada pluma en el pentagrama hasta el soplido monumental de un dios del Olimpo.
Un ápice en la vida del coloso
Hijo de un dentista, Miles Dewey Davis Jr, y una profesora de música, Cleota Henry, Miles sabía desde muy temprano qué quería ser: el músico más grande entre los grandes del Jazz. Asistió a la escuela de música que sigue siendo una de las más importante de todo el mundo: la Julliards de Nueva York. Formó parte de varios grupos, algunos de los que solo fue parte y otros de los que fue director y, con esos grupos, creó y abrió paso a nuevas vertientes como el Cool Jazz, el Jazz Modal y el Free Jazz. Contribuyó también a darle un refrescamiento al Bebop y algunos de sus trabajos e interpretaciones, pertenecen al Hard Bop. Sus discos, ya sea en solitario, tríos, cuartetos, quintetos, sextetos y nonetos, sacudieron la música que nacería en Nueva Orleans dándole al mundo la oportunidad de escuchar en alguna de sus interpretaciones y composiciones; registros sonoros inéditos, siempre producto de su versatilidad, su improvisación y su talento.
Sobre el advenimiento del Cool Jazz debemos mencionar que la amistad entre Davis (tras dejar el grupo de Charlie Parker) y Gil Evans (arreglista y compositor) forjó un hito histórico definitivo que marcaría el nacimiento de ésta corriente musical. Ávido de nuevos sonidos, Miles colaboró con Evans en la creación del disco Birth of the cool (1957) consolidando así la eclosión de ese único, elegante y sofisticado estilo que lo tendrá, para siempre, como protagonista.
Una vez que se corría la voz para asistir a locales donde se presentaba The Miles Davis Quintet y que Davis “ya había logrado aunar a crítica y público en sus alabanzas hacia el Cool, daría una vuelta de tuerca y, en 1959, publicaría su sorprendente álbum Kind of Blue, una obra maestra que puso sobre la palestra el Jazz Modal (improvisaciones basadas en modos o escalas, en lugar de progresiones de acordes) y sentó las bases para la aparición de lo que años después sería el Free Jazz”.
Kind of Blue es el disco más vendido en la historia del Jazz. Un larga duración del que rescato la pieza So what como uno de mis favoritas. El sexteto del que fue acompañado Davis estuvo integrado por: John Coltrane (saxofón), Paul Chambers (contrabajo), Julian “Cannoball” Adderley (saxofón alto), Jimmy Cobb (batería) y Bill Evans (piano) que a excepción del tema, Freeloader, el piano lo tocó Wynton Kelly.
Jazz y solo jazz hay en el perfil de Miles Davis
Si yo tuviera la oportunidad de elegir una pieza en todo el mundo, esa sería la extraída de uno de los cuatro discos que enriquecieron y aportaron potencia a la historia musical. Me refiero a los discos grabados por la discográfica Prestige Records: The Miles Davis Quintet. En el que Miles tocaba la trompeta y fue el líder de la banda integrada por Red Garland (piano), Philly Joe Jones (batería), John Coltrane (saxofón) y Paul Chambers (contrabajo). Los discos, que fueron grabados todos en 1956 se publicaron en los años señalados respectivamente. Estos son Cookin’, (1957), Relaxin’ (1958), Workin’ (1960) y Steamin’ (1961).
El álbum: Workin’
Este es un disco excepcional, en cuyo repertorio destaca la interpretación de la pieza It never entered my mind la cual tiene suficiente relieve como para escuchar, con éxtasis, cada instrumento. En especial, el solo de la trompeta de Miles Davis, con el que se logra percibir y experimentar sonidos que evocan sensaciones como el paso de un dedo sobre terciopelo azul, la tenue suavidad de una gota que resbala en el vidrio de una ventana, la brisa que nos acaricia en cualquier esquina de una metrópolis o la perplejidad que nos deja un arrebol del amanecer o atardecer.
Su interpretación es deslumbrante. Su soplo devela sensibilidad y logra tener una textura sedosa y satinada que es inigualable. Miles no solo fue un prodigio del instrumento de viento sino también de la composición. Su creatividad para manejarlo, lo convirtió en un referente importante de la historia del jazz; como lo mencionaba al principio de éste trabajo.
En todos los temas de Workin’, la trompeta entra o como una seda o como un torbellino, pero la transición de esas variaciones es casi imperceptible. Miles despunta cada nota con maestría e ingenio, haciendo de cada interpretación un lujo para ser escuchado muchas veces.
El quinteto, que fue el primero con el que Davis firmaba contrato con el sello discográfico Prestige Records, fue determinante en la escena del Jazz, al punto de que algunos temas se convirtieron en standars de este género. Asimismo, el repertorio estuvo compuesto por otras piezas. Temas extraídos del cancionero americano popular de los EEUU, el Great American Song Book.
Davis fue un músico que se exigía a sí mismo: “La obsesión de Miles era sonar «ligero» tal como comentaba él mismo: «Siempre quise tocar con un sonido ligero, porque eso me permite pensar mejor cuando toco…»”. Su inventiva y atónitas destrezas para tocar la trompeta como nadie, le permitieron a Davis convertirse en leyenda. Mereciendo la atención del mundo entero, incluyendo melómanos, entendidos y un público ávido de ingenio e inteligencia musical. Sus exigencias, pues, se vieron recompensadas tanto en su tiempo como en el devenir de décadas posteriores.
Del sonido a la imagen
Otro aspecto importante fue el empaque visual de las carátulas hechas por quien fuera su sello, algunos años. Hablamos nuevamente de la casa discográfica Prestige Records. Pero hagamos un breve vistazo por el arte de las portadas de éstos cuatro discos: Cookin’, Workin’, Relaxin’, Steamin’.

Visualmente, cada álbum, muestra un diseño vintage que usando colores pálidos combina por separado: fotografía, dibujo y pintura. Discos que defino como interruptores de alto voltaje sonoro y que embriagan de belleza y mood cool, a oyentes y seguidores de Miles Davis.
En Cookin’ vemos un dibujo a mano alzada que abarca todo el disco. El arte que, en línea gruesa y negra, destaca sobre un fondo blanco, realza la acción principal del líder de la banda: el soplido de una trompeta. Y como dijo Davis en una ocasión: «lo que hicimos allí fue cocinar». Por otra parte, tanto en el disco Workin’ como en el álbum Steamin’ tienen una fotografía vintage de Miles revestidas con filtros y en diferentes planos: el primero verde pálido en donde aparece el astro a mitad de la acera de una calle fumando; relajado mostrando una leve sonrisa y en el segundo trabajo; usan un filtro amarillo claro sobre un primer plano del coloso en el que aparece encendiendo un cigarrillo. En el álbum Relaxin’, encontramos la imagen, que simula, en un fondo amarillo, la silueta de un cuerpo de mujer hecho por triángulos de color negro y amarillo; sin duda un guiño desde el título del disco hasta el reconocimiento de las valiosas bondades femeninas. La imagen de estos discos, va en perfecto balance con la música que contienen. Basta con ver la línea limpia del diseño de cada portada para empezar a experimentar la sensación jazzy que producen.
Cookin’ (Hard Bop), Workin’ (Hard Bop, Bop) Relaxin’ (Hard Bop) y Steamin’ (Hard Bop) son un aporte gigante para el jazz. Música e interpretaciones hecha por maestros de maestros. La conjugación perfecta de los músicos más grandes de la época juntos en un mismo estudio para producir milagros rítmicos en cada instrumento; unidos o por separado.
La vena artística de Davis también se extiende al arte visual ya que pintó varios cuadros. Es el caso de la portada del disco Amandla (1989) donde figura un autorretrato junto a su inseparable instrumento. Sobre ésta colorida etapa de su vida, Miles declaró en alguna ocasión, con desparpajo: «no es tan serio».
Marla Melissa Rojas, Venezuela 1974. Es Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Central de Venezuela. Trabajó en áreas como la Comunicación Corporativa, la producción audiovisual y publicitaria. Es coautora del libro Barinas tan imaginaria y tan real (Publicarte, 2014). Actualmente su carrera se ha caracterizado por desarrollar textos de no ficción y poesía para publicaciones digitales generando gran alcance de lectoría. Trabajo que se ha caracterizado por transmitir acontecimientos culturales de manera accesible, creativa y entretenida. Es colaboradora de revistas y medios digitales de Hispanoamérica y Europa. También publica en su blog cultural: Habitante Plural.
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