Por Isabel Bussy

Quizá este tipo de relato sea uno de los futuros de la narrativa. No solo es una mezcla de géneros -ensayo, relato y testimonio íntimo como presagiaba Baudelaire- sino también es en dos idiomas. Y nos llega desde Florida a manos de una nueva pero ya muy apreciada colaboradora. Es su tercera entrega y es tan original como meditativo


¿Cómo hago para decirme que no lo pude hacer? How do you articulate that to yourself? ¿Qué me faltó?
¿Vísceras, valor o besar a esa quimera debajo de mi cama?

It’s been days since I could look myself in the eye. I ditched reflections and scooted past mirrors like
shying away from that alluring stranger. Only there was no stranger, it was just me
, con mis venas
traslucidas en la frente y mis ojos dos manchas terrosas. And there was nothing alluring to see. It was the
gape of someone who had broken too many glasses and woken up on the rim of the sofa Sundays at noon (and Mondays,
y Martes, y con cada sol ardiente que raspa el cielo). It was the mouth of a person so full, full like those nights where even the moon is drooling and the stars suffocate around her. A mouth that pocketed nicotine in her gums from when she smoked every moment of hunger. Lips that had been bitten the night before and many nights since and they had a dead lavender glow to them she didn’t recognize.

Hoy decidí mirarme al Espejo. Me paré al frente de uno de esos con marco victoriano de oro y maculas
castañas tostadas por décadas de luz. Me paré frente a mi destello gratinado. Solo quedaban surcos, valles donde la vida había escarbado y dejado su aliento. Quedaba el pliegue de mis labios contracturados, el doblaje de mis parpados después de mi vigilia muda, las crestas en mi frente por tanta sorpresa.

And one would believe there is something relentless about mirroring, like casting back a tide every morning thinking it will drag back the same grains of salt to your shore. There is something naïve about reflection, certainly. As if the only theology that ever mattered was trusting how God would mold you the same way every single dawning.


Isabel Bussy es una joven escritora argentina residente en Florida, Estados Unidos. En este momento disfruta de un año sabático. Esta es su tercera entrega para Perro Negro y ha completado la traducción de un ensayo del filósofo Estanislao Zuleta que estamos a punto de publicar.