Como si ya no tuviésemos suficiente con la degradación ecológica, ahora al escenario apocalíptico global le hemos sumado el de la Inteligencia Artificial. Esta, supuestamente, significa ya el inicio de la humanidad al servicio de la tecnología y no lo contrario. Nuestra Poeta en Residencia nos recuerda que el secreto y poderoso engatusamiento de la IA está en el dominio del lenguaje

Sylvia Libedinsky es la poeta en residencia de Perro Negro. Ella es arquitecta, artista plástica, caricaturista y versificadora -a riesgo de no llamarla escritora porque quizá no le guste. Visita su página electrónica. Diseño tipográfico: Ferdy Carabott
Bastante ya nos auto-engañamos, y aún sin cerebros artificiales. Quizás con la ayuda de IA, podremos fabricar auto-excusas aún más delirantes! Bienvenida la creatividad, sea en el formato que sea!
Estimada Elizabeth (en Inglaterra te llamarían Lizzy), Siempre ha habido mucho de delirio en los grandes “actos” de creatividad de la humanidad, ya sea en el mundo artístico, político o científico. Y para ir al meollo del verso de nuestra muy querida Sylvia Libedinsky y de tu comentario: el eterno dilema de los avances tecnológicos es el uso que se le den a ellos. Lo que hace imposible que la ciencia sea moralamente neutral es sencillamente su aplicación. Gracias por leernos y más aún por comentar, ojalá lo sigas haciendo.