Por Claudia Jaramillo
Publicamos otro microrelato, esta vez de nuestra Editora Adjunta en Madrid, que un destello de amor sobre tema del deseo y la distancia o -podríamos decir- de la distancia que hay en todo deseo.
Recuerdo repetir hasta el cansancio en clase de matemáticas que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, pero omitieron información, hay algo que no encaja en los mundos redondos. El amor a distancia no va en línea recta, interfieren las escuchas telefónicas, la velocidad de las cosas, el ruido de la lluvia, el eco de la diferencia horaria. El amor puede soportar las sorpresas, los malos hábitos, un candado oxidado en un puente, incluso la palabra rutina o perdonar la palabra desamor. Pero la distancia es fuerte y te lanza indirectas y puede ser insalvable. Recuerdo que me dijeron que el amor podía con todo y contra todo pero no me dijeron que el amor no es una medida de poder. El amor es el acto de magia más repetido en el mundo y el amor, a veces, empieza en un punto y se difumina en otro. Hay distancias insalvables como el espacio que hay entre la d y la o en la palabra deseo, cuando vos vivís allá y yo vivo acá, cuando la noche se alarga y vos estás a diez horas en un viaje sin escalas, de un vuelo con asientos libres y sin dinero en el banco que cubra el espacio, entre tu meridiano sur y mi deseo.
Claudia Jaramillo es cofundadora y Editora Adjunta de Revista Perro Negro en Madrid. No sabemos si ella esté de acuerdo con su descripción, de madre, poeta, cronista y diseñadora. Y en ese orden. Sus poemarios Todo lo que cabe en un puño y Al margen de las cosas pueden adquirirse ya en formato digital en nuestra tienda o en Google Books
La imagen es de candados en El Puente de Los Carniceros en Ljubjlana (Foto de Wikimedia)
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