Por Marcos Herrera
Que Argentina haya y siga produciendo tan buena y variada literatura se debe en gran parte a esa amalgama migratoria no hispanohablante que se ha dado desde los días de Roberto Arlt y sus Siete locos, de la poesía descarnada de Alejandra Pizarnik o de las elucubraciones de "extraviados" como Witold Gombrowicz. Este último -a través de los inagotables temas de inmigración, lenguaje y memoria- es un referente central de la novela que Jimena Néspolo ha publicado recientemente en Buenos Aires
Leonarda es una joven inmigrante polaca. Escribe unos cuadernos a modo de diario personal, y en ellos se registra su apropiación del nuevo idioma. Los cuadernos están fechados. El primero es de 1974, el segundo es de 1964 y el tercero de 1954. Es un acierto de la narradora ir desde adelante hacia atrás, ya que este es uno de los recursos que aparecen en Cuando florezcan los agapantos para que el lector pueda armar y desarmar la novela, porque los procedimientos, los engranajes (argumentales, estructurales y poéticos) están puestos para que el lector sea un activo partícipe de la construcción de la novela. El cuaderno que aparece último en el libro, el de 1954, en donde Leonarda apenas domina el castellano es conmovedor y en esta media lengua se pone de manifiesto claramente esa mirada extranjera que ve cosas que no vería un nativo. En este sentido, además de que Leonarda es polaca, no podemos dejar de pensar en Gombrowicz, ya que sabemos: Gombrowicz defendía la inmadurez frente a las formas cristalizadas. Por eso es estratégico ubicar al final de la novela este capítulo escrito en esa lengua semi infantil, que por eso mismo tiene una fuerza poética excéntrica que descoloca. Y lo sabemos bien: una de las funciones del arte es descolocar, plantar una manera de ver el mundo que el lector no se había imaginado hasta entonces. Pensemos en los anteojos de Proust.
Como en Pálido fuego (Nabokov) o en Nota al pie (Walsh), Néspolo utiliza el procedimiento de un texto que comenta y dialoga con otro texto y en estos comentarios se filtra la vida y las experiencias del personaje que comenta. En este caso Manuel, un historiador español, que es el narrador protagonista de los cuatro Excursos en los que manifiesta su dedicación obsesiva a los cuadernos de Leonarda: “¿Es posible amar un cuerpo escrito?” se pregunta Manuel hacia el final del primer excurso. Luego de que, al principio, confesara que había “vivido más tiempo con estos cuadernos encima que con cualquiera de sus parejas”. Esta relación de Manuel con los cuadernos (la historia) de Leonarda lo condicionaron a una existencia melancólica, que lo hace saberse “fuera de tiempo y de lugar; incapaz de comprender el porqué de los hechos que encadenan eso que parece ser su vida, forjada en la clepsidra de textos ajenos”.

“La poesía debe ser personal, pero no privada”, dijo Dylan Thomas. En Cuando florezcan los agapantos esta sentencia se cumple. Por lo tanto, podemos hablar de un estilo bien definido que es una de las marcas de la originalidad de este texto.
Por otro lado, las historias personales, están atravesadas por las historias políticas del siglo XX. La guerra civil española y la segunda guerra mundial. Pero también se habla de la teología de la liberación y de los curas del Tercer mundo, encarnadas estas doctrinas en Casimiro, el hermano de Leonarda, cura del pueblo, Lobos. Y también del peronismo en lo que Manuel cuenta que piensa Norberto, sus padres y abuelos sobre el “gran movimiento / bolsa de gatos / enigma social argentino”. Más allá de los ríos de ensayos que han circulado sobre esta cuestión, Norberto se adueña de manera pasional y excéntrica del asunto: “Norberto se inventó una religión a su medida en la que Perón era el Dios Padre y Eva, la Madre piadosa, más que de los descamisados, de él mismo.”
Manuel es guiado por Jacinto Chimazo, que se convierte en una especie de lazarillo que explica detalles sobre por qué Franco venció a los republicanos. Es reveladora la parte en que Chimazo declara: “El único rasgo inesperado en la situación española es que, entre los partidos del lado gubernamental, los comunistas no estuvieron en la extrema izquierda, sino en la extrema derecha. En realidad, eran los comunistas, más que cualquier otro sector, quienes impedían la revolución en España”. Chimazo explica que la derrota de la revolución se había debido a la siniestra maniobra internacional, concretada en la no intervención, que había impedido a la España antifascista adquirir armas, y a la política de Rusia que, simulando una ayuda dosificada a capricho, había hecho del minúsculo partido comunista un monstruoso agente de chantaje contrarrevolucionario, capaz de concretar el famoso pacto Germano-Soviético, llevado a cabo en 1939, desatando la Segunda Guerra Mundial.
He aquí un ejemplo de cómo entra la historia en la novela. Siempre en las voces de los personajes. Cosa que garantiza por un lado la pasión discursiva y por otro dejar abierto el campo teórico para no cerrar las discusiones.
Néspolo logra en una novela de 169 páginas incluir con maestría la o las tramas y no dejar afuera temas centrales de la historia y la política del siglo XX. Hay que destacar de este texto la construcción de personajes tan ricos y sensibles, con matices que llegan a apasionar al lector. Quiero decir: las vidas de Leonarda, Manuel y Casimiro llegan a importarnos como si fueran viejos conocidos.
Jimena Néspolo es escritora, ensayista y también ha incursionado en el cuento y la poesía. Entre sus títulos publicados se encuentran El pozo y las ruinas (2011), Vértigo de mí (2020) y Mundo Orco (2023). Su libro de cuentos Las cuatro patas del amor (2018) recibió el Premio Casa de Las Américas en La Habana (2018). Así mismo es directora de la Revista Cultural Boca de Sapo. Cuando florezcan los agapantos es publicado por Batata Libros
Marcos Herrera (Buenos Aires, 1966) es narrador, poeta y crítico literario. Su novela Ropa de fuego ganó el premio Fondo Nacional de las artes, y su cuento Cacerías fue seleccionado por Ricardo Piglia para incluirlo en Las fieras, una antología del género policial en Argentina. Su más reciente poemario se titula El núcleo de la soledad publicado por Caleta Olivia (2023).
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