Por Teo Dunaljo
Su origen -como muchas cosas más- es chino y su consumo y la cultura alrededor de su consumo precedió a la escritura de la Iliada al menos por tres siglos. La leyenda dice que su descubrimiento se dio cuando una de sus hojas cayó en un agua hirviendo del emperador Shen Nung. Nuestra intención, harto más modesta, es recordarles de cuatro canciones -en dos lenguajes- que hablan de esa bebida tan poco celebrada pero tan popular: el té
Tal vez su gusto y verdadero deleite es adquirido como lo es el whisky o el tabaco. Es la bebida nacional de China, India y el Reino Unido aunque en este último país supuestamente se ha cometido la herejía culinuaria de añadirle leche. Y quizás a algunos les soprenderá saber que la nación britanica no se detiene todos los días a las cinco de la tarde para tomarlo colectivamente y que es Turquía donde más se consume té per capita en el mundo, superando proporcionalmente a sus bebedores en India, China, Marruecos y Reino Unido.
Con leche o sin ella, con azucar o amargo, el té no parece tener la misma proyección ni cultural ni tampoco el exoticismo mercantilista que tanto fascina a la máquina publicitaria capitalista. No así, su bebida nunca puede ser excesiva como sí lo es la de su otro primo cercano, el café. Y si Occidente se decante mayoritariamente por este, por su acidez y por su negrura; no olvidemos que el té -después del agua- es la bebida más consumida del mundo y es que es extremadamente popular en Asia y hasta en varios países de nuestra América.
Por ello no es de extrañar que su presencia se haya registrado, casi impercetiblemente, desde hace años en la música popular. Y es que el deleite de beberlo y su familiaridad le otorgan un aire de mucho más confort e intimidad que la del café, como tres de las canciones aquí escogidas lo demuestran.
Aquí hemos recogido cuatro ejemplos de temas que bien debieran escucharse acompañados de una taza de té de bergamo, de manzanilla, verde, darljeelin o el que les apetezca.
Té para 3: Soda Stereo
Obviamente una balada y sin duda la más íntima y personal que Gustavo Cerati compusó para ese trio ya mítico que fue Soda Stereo. Es uno de los cortes del álbum Canción Animal (1990) y su letra y la composición narra el momento doloroso y real en que el padre de Cerati le comunica sobre su cancer incurable. El título hace referencia al té que él comparte con su madre y padre al recibir la noticia. Es un tema conmovedor y por ello algo contrastrante dentro del opus de esta banda. Curiosamente parece ser la madre y no el padre el personaje principal de la canción aunque nos imaginamos que fue ella quien preparó y sirvió el té en ese momento filial y conmovedor. Musicalmente es una de las canciones más melancólicas de todas los que nos dejó Gustavo Adrián Cerati Clark.
Tea for two: Doris Gray
Musical y temáticamente es lo opuesto a la de Soda Stereo. El origen de Tea for Two se remonta a 1924 por ser uno de los temas que Vincent Youmans e Irving Caesar compusieron para el musical No, No, Nanette. Un cuarto de siglo después, en 1950, ese musical sería popularizado en el filme homónimo protagonizado por Day y Gordon MacRae. Doris Gray es quien interpreta este tema feliz, romántico y un tanto dicharachero. Gray fue esa rubia alegre y sonriente cuyo arribo a la pantalla coincidió con el advenimiento del tecnicolor en el mundo cinematografico de la posguerra. La canción evoca una escena doméstica simple y dulce, mientras que la experiencia ofrece algo de complicidad (hay que escuchar la letra de la canción) haciendo de Tea for Two una frase que invita al entretenimiento, el romance y, en boca de algunos, la indulgencia culinaria.
Tea for One: Led Zeppelin
El séptimo tema del séptimo albúm de ese portento sónico que fue y sigue siendo Led Zeppelin. Es del mismo albúm que abre con Achilles Last Stand y cierra con este número que para muchos es una mera extension de Since I’ve Been Loving You. Yo difiero ya que aunque la clave musical y el tempo sean los mismos la guitarra de Page aquí es mucho más lacónica y espaciada a la vez que la voz de Plant es más de resignación que de indignación como lo es en Since I’ve Been Loving You. Es una pequeña joya musical por la atmosfera que logra crear y la moderación con que es ejecutada. Habla de la elongación del tiempo -ese tiempo emocional filosofado por Bergson que es tan disímil de nuestro palpitar cronológico- que causa la ausencia del ser amado. Es una de las última y delicadas piezas de porcelana que Led Zeppelin cocinó antes de que ellos se quebraran del todo en septiembre de 1980.
Tea in The Sahara
Cuando Led Zeppelin colapsó en llamas con la muerte de su percusionista en 1980, la banda que pasó rápidamente a ocupar su trono fue The Police. Y lo hicieron con un estilo que logró incorporar la estética punk sin por ello ser ajenos a melodias y acordes sofisticados y hasta originales dentro de las posibilidades -y limitaciones- del rock. Tea in The Sahara, según el trio inglés, fue inspiración directa de esa gran novela del Beat Generation: Under The Sheltering Sky de Paul Bowles y publicada en 1949. Bowles fue el único miembro de ese movimiento literario que escapó de la jaula neoyorquina para tomar residencia permanente en Tangier, Marruecos, donce falleció a la edad de casi 89 años, un mes y medio antes de arribar el Nuevo Milenio. La canción es atmosférica y evocativa. Es un todo un paisaje sonoro conjurado por el bajo de Sting y la guitarra de Andy Summers. La voz de Sting is simplemente fantástica. Es el himno de un hombre exiliado que no se arrepiente de lo que ha dejado atrás y que aún bajo un sol abrazante y en medio del desierto no extraña la Quinta Avenida de Manhattan a pesar de que “su taza esté llena de arena”.
Teo Dunaljo is un escritor y crítico musical afincado en la ciudad inglesa de Birmingham. Es un colaborador habitual de Perro Negro y es autor de una colección de cuentos bajo el título Deja que la luna no salga.
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