Por Teo Dunaljo
La Gran Nación del Norte acaba de celebrar su primer cuarto de milenio de existencia como república. Lo hace bajo el manto de un gobernante y su sequito de sicofantes cuyo modus operandi es la de un tirno cleptomanoy autocrático. Un gobierno con la visión global de retroceder el reloj para favorecer una aristocracía de cripto timadores y tecno-oligarcas serviles, antidemocráticos y hasta misantrópicos
Lo paródico es el punto final de lo imperial. Los Estados Unidos, aunque ellos no se atrevan aceptarlo, son el imperio más grande que jamás haya existido si se tiene en cuenta que el número de bases militares que “La gran nación del norte” tiene en más de ochenta países del mundo. Y esto sin contar a los que ha bombardeado desde el final de La Segunda Guerrra Mundial, unos treinta y cinco para ser precisos. Como alguna vez lo explicó Carlos Fuentes: “Los Estados Unidos son una democracia por dentro y un imperio por fuera”.
El caso, triste y preocupante para todos, es que la primera parte de la afirmación del escritor mexicano es cada vez menos evidente si se tienen en cuenta que el Partido Republicano ha sido secuestrado por la nefasta figura de un narcisista cleptomano y que sabiéndose un partido político minoritario ha hecho y sigue haciendo todo lo posible por enquistarse en el poder. El “Great Old Party” ha vendido su alma política al mejor postor y degradado -quizá para siempre- el oficio de servir al público en vez de solamente servirse a ellos mismos y sus secuaces pues llamarlos partidarios es un eufemismo.
Se ha dicho que América Latina es el único continente que hasta hace poco entendía la verdadera naturaleza “del monstruo” tal y como los denominaba José Martí. Ahora que el mundo se ha latinoamericanizado y que Latinoamerica se ha trumpizado con imitadores políticos en Argentina, Chile, Salvador y ahora Colombia y hasta una Venezuela gobernada a la distancia por Marco Rubio; estas efemerides de su independencia de un poder colonial europeo -ese simple aspecto hace que la revolución francesa sea social y simbólicamente mucho más significativa- es análogo a estar sentado en un sofa sucio viendo como grandes manchas oscuras comienzan a aparecer sobre un muro blanco.
A continuación tres temas musicales que en más de una manera encarnan las profundas contradiciones que hoy son Los Estados Unidos, contradicciones que parten básicamente de repetirse así mismos una versión de ellos que no nunca ha concoirdado con su realidad. Así, basta con recordar ese mito histórico que es su llamado Thanksgiving. Es un trio de canciones disonantes y estupendas; todas ellas por artístas estadounidenses que son parte ya del panteón musical del rock a ambos lados del Atlántico.
Jimmy Hendrix – The Star Spanglesd Banner – 1969
Fue el último acto del memorable concierto de Woodstock. Hendrix apareció en la tarima a lam 8:30am el lunes por la mañana. Su grupo, ensamblado especificamente para la ocasión se llamó Gypsy Sun and Rainbows. La audiencia, debido al mal tiempo y al retraso monumental, se había reducido de unos 450 mil personas a unos meros 30 mil espectadores. Hedrix tocó por dos horas y el tema que él inmortalizó fue justamente el himno nacional de su país. Creo que se puede decir sin exgeración que esta es la versión más genuina de lo que son los Estados Unidos como país; fragmentado, estridente y discordante. La versión de Hendrix es monumental y discordante. Es precisamente esa discordancia la que resalta y desafia la “versión oficial” del himno patrio que pretende ser “puro” mientras el mensaje está arropado con un lenguaje belicoso. Con su guitarra Hendrix hace sonar las bombas y los cohetes mencionados en “El estandarte tachonado de estrellas.”
Tom Waits – Hoist That Rag – 2004
Este el el tipo de “troubadour” que personajes como Plato o Trump desaprobarían y hasta prohibirían: irreverentes, sarcásticos y poseedores de una verdad irrefutable sino lirica al menos sí simbólica. Iza ese trapo sería la traducción de este tema. La voz de Tom Waits parece haber sido pasada por una trituradora de carne. Pero el tema es de una belleza y una simplicidad apabullante. Me complacería decir que la letra de la canción es profana y profunda pero me temo que no lo es. Prueba de que en más de una ocasión el medio es tambien el mensaje.
Captain Beefheart – Dachau Blues – 1969
Otro tema de ese prodigioso año que fue 1969. Es la tercera canción del álbum Trout Mask America que fue producido y grabado por Frank Zappa en los Whitney Studios en Califormia, bajo condiciones que podrían denominar de heterodoxas. Dachau Blues es la canción más crítica con la sociedad estadounidense del álbum. Contrasta los horrores del Holocausto con la complicidad interna y la amenaza inminente de una «Tercera Guerra Mundial», condenando la complacencia de la cultura estadounidense ante las atrocidades globales. Las geografías donde esas atrocidades han tenido y están teniendo lugar son tan numerosas com o variadas. Esto último importa pues es descarado cinismo de algunos gobernantes actuales ponen en entredicho la validez misma de ese proceso tan imperfecto como vital: la democracia.
Teo Dunaljo is un escritor y crítico musical afincado en la ciudad inglesa de Birmingham. Es un colaborador habitual de Perro Negro y es autor de una colección de cuentos bajo el título Deja que la luna no salga.
Imagen principal: Jasper Johns, Bandera estadounidense, 1954
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