Por Teo Dunaljo
No es un secreto a voces, es todavía un murmullo entre aquellos que los han escuchado: León Benavente es una de las mejores bandas de rock en castellano del momento. Esta es una carta de presentación de un grupo cuya inteligencia debería ser celebración multitudinaria entre los amantes del rock hispanohablante
Aquellos que toman la música en serio se habrán dado percatado por el documental Rompan todo de Netflix que la música rock en castellano no fue tan derivativa como muchos lo imaginaban. En más de una forma aún existe la percepción que el lenguaje natural del rock es el inglés y no otro idioma. Y si el lenguaje “natural” del rock es el mismo del de Chaucer, Shakespeare y Milton, eso no significa que la mayoría de la música rock sea buena y menos aún inteligente. Lo contrario, tristemente, es la norma. Con la música popular el género y el ritmo parecen ser más importantes que el mensaje. Los rítmos caribeños salidos de los Estados Unidos son prueba fehaciente de ello. Pero si hay una agrupación donde música, mensaje, ritmo e inteligencia estén todos íntimamente entrelazadas es León Benavente.
Fue Gustavo Cerati, con su burbujeante y continentalmente famosa Soda Stereo, quien demostró que el castellano también es un vehículo para cantar rock. Abraham Boba, el lider y letrista principal de León Bonavente (aparentemente el guitarrista, Luis Rodríguez, también colabora de vez en cuando) no es un mero sucesor de Cerati sino más bien un expasionista de las posibilidad estéticas del rock en la lengua de San Juan de la Cruz y Quevedo. Boba es un comentarista, un poeta que viste de traje pero cuya imaginación y prosa tiene la acidez y el cachondeo del punk. Su estilo de canciones tienen más similitud con los vocalistas de bandas de rock alternativos británicos como Pulp (Jarvis Cocker) y The Blue Airplanes (Gerard Langley). Son temas que narran historias y que por lo general están puntuadas con observaciones irónicas y mordacez pero asimismo líricas y culturalmente diversas. Son de esos grupos que cuando te enganchas con ellos te hacen sentir más inteligente.
El nombre de la banda proviene de un trecho de carretera al norte de España entre Ciudad de León y su vecino sureño, Benavente. Todos sus integrantes han hecho sus pinitos en otros proyectos musicales. De ahí que su sonido sea tan seductor como ecléctico o tal vez sea lo ecléctico lo que lo hace tan seductor.
Si se les presta atención, las letras de Abraham Boba hablan del desasosiego de nuestro mundo pero no lo hace con un mirada lacónica sino más bien con la energía vitalizante de la indignación y no ese sentimiento tan miserabilista de muchas bandas indies britanicas. Si algo no tienen sus canciones es ese falso sentimentalismo que tanto ronda por la escena de la música popular. Hasta sus canciones de desamor son verdaderos poemas melodicos llena de un vehemente patetismo en el sentimo más positivo de esa vieja palabra de origen griego. En Estado provisional la letra habla de una valiente melancolia. La valentía que proviene de la distancia necesaria que se ha de tomar cuando una relación importante se ha magrado
Pienso mucho, hablo poco
Me he enganchado a un serial
Y cuando duermo además de solo, lo hago mal
Y si estalla alguna guerra, iré yo de corresponsal
No es eterno, es un estado provisional
Y en un par de versos más tarde…
Algunas cosas dan tanta pena...
Bebo mucho, como poco
Leo a veces la postal
Que enviaste hace unos años de Portugal
Y resisto, como resisten en el barrio de Cabañal
No es eterno, es un estado provisional
León Benavente han conseguido lo que pocos grupos de España han hecho. Atrajeron la atención con su primer disco y pasaron el reto de producir un segundo álbum que no se cayera bajo las expectativas tanto propias como de otros. Eso les acreditó como figuras de primera línea del rock alternativo y con el paso de los años y ahora con presentaciones en Latinoamérica como Rock en el Parque de Bogotá, en 2024, han empezado a estar en oídos y boca de muchos.
Tras cinco larga duraciones, su discografía ya empieza a ser extensa y de una calidad como pocas. Canciones como Habitación 615, La canción del daño o Ayer salí son testimonio de querer escribir canciones que gusten pero también de su deseo de explorar y diversificarse musicalmente. Y cada una de ellas presentadas de manera elocuente y provocativa. Por ejemplo en Ayer salí escuchamos “Rozábamos el éxtasis, las 3 de la mañana, había hecho tantos amigos / Y horas más tarde, no los recuerdo / Todo gente hermosa dentro de su decadencia / pero a ti no te vi / ¿Estás ahí?”. En muchas de sus temas encontramos pequeñas joyas liricas que van desde un resignado extencialismo personal –La canción del daño– hasta verdaderos manuales maquiavélicos sobre poder político como Rey Ricardo con una guitarra ronroneando mientras Boba canta en versos de una crueldad casi shakespereana.
Musicalmente las influenciqas de León Benavente son tan multiples como sus referencias culturales y políticas. Me atrevería a retar a cualquier lector que me de el nombre de tan solo una canción mala de León Bevanete para intentar refutarlo. Es posible que, como canta Boba, tengamos la cara y el país que nos merecemos. A eso añadiría: y a veces, lastimosamente, también escuchamos la música que nos merecemos.
Teo Dunaljo es un escritor y uno de nuestros críticos musicales de cabecera. Reside en la ciudad inglesa de Birmingham con su novia Catherine que es actriz y cantante. Es autor de una colección de cuentos bajo el título Deja que la luna no salga.
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