Por Mateo Duarte del Castillo
Está dicho en el mejor sentido de la palabra, este último mes de julio -con el concierto de despedida de Black Sabbath y el fallecimiento de Ozzy Osbourne quince días despúes- ha pasado a representar no el reconocimiento global del heavy metal -ya lo tenía- sino la validez emocional de ese himno universal que este género musical representa
El pasado mes de julio bien pudo ser el más bipolar para los fans del Heavy Metal. El sábado 5 se despidió Black Sabbath en un mega evento que para los metaleros fue equivalente al Live Aid de 1985, el cual se celebró un13 de Julio, y a partir de esa fecha quedo instaurado como el día del rock en el calendario.
Ahí todo fue hermandad, unión, nostalgia y alegría, pero con la muerte de Ozzy quince días después fue una estocada en el corazón traducida en lágrimas y tristeza infinita, todo en un solo mes que terminó siendo un sube y baja de emociones y quedo más que instalado julio como el mes del rock y ahora del metal.
Como era de esperarse -y afortunadamente- las búsquedas, vistas, descargas, subidas y vídeos sobre la discografía de Black Sabbath y los discos de Ozzy en solitario se dispararon, las giras de las bandas que actualmente trabajan -Metallica, Judas Priest y otras- están sold out.
Las nuevas generaciones curiosas de lo que está pasando no están empezando sus descubrimientos con cosas bobas como Def Leppard o Skid Row; no, lo están haciendo con Black Sabbath y eso es como iniciar una carrera con nueve máster class, el número de discos de Sabbath que grabaron con Ozzy.
Hoy día la información, las discografías enteras de bandas de antaño y nuevas, los conciertos, los tutoriales para escudriñar los power chords y los solos, (si no se sabía leer partitura tocaba conseguir y fotocopiar canciones con números en vez de notas musicales) están a un pulsar de distancia. En la época pre-internet todo era más costoso y difícil de conseguir en un país que en esos años se consideró inviable y por lo mismo, nadie se atrevía a venir a dar un recital, y cuando se atrevían pasaba lo de Gun N’ and Roses en el Campín de Bogotá.
En los años venideros ya con ese bagaje y con la ayuda de los fans de toda la vida, es bastante probable que surjan bandas con propuestas a partir de lo que escucharon y digirieron del cuarteto de Birmingham, se pueden influenciar además de lo que les venga en gana: Hip hop, Shoegaze, Brit pop dosmilero, Industrial, Dream pop, electrónica… tienen toda la vida por delante para crear y componer, el empujón de todo lo que pasó en julio ha sido gigante para la escena. Dicho esto, bienvenidos a la oscuridad jóvenes, en el mejor sentido de la palabra, inventen la suya propia y deslúmbrenos. En ustedes confiamos.
Mateo Duarte del Castillo es artículista, es de los pocos colombianos que escriben sobre música y ha trabajo en cine y medios audiovisuales. Reside en Bogotá, Colombia y ahora nos entretiene y nos engalana con sus notas.
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