Por Juan Toledo
Hace poco falleció Pepe Mujica, una de las figuras políticas más singulares y románticas de nuestro degradado mundo político. Su vida, y ahora su muerte, están intimamente ligadas a una de las novelas más originales jamás escritas en castellano por uno de los escritores más leídos en Latinoamérica
Muy pocos libros son a la vez magistrales y maravillosos. Lo magistral lo determina, mas que otra cosa, su originalidad. Así, hay libros extremadamente originales que no son maravillosos: el Ulises de James Joyce viene inmediatamente a colación y, más cercano a nosotros, El lanzallamas de Roberto Arlt o Yo El Supremo de Augusto Roa Bastos. Los tres son extraordinarios y deslumbrantes por su originalidad, sus narrativas intrincadas y, en gran parte, su ejecución. No obstante, de ninguno de ellos se podría decir que es maravilloso.
Debe aclararse que el épiteto maravilloso, en este contexto, es sinónimo más de deleitable que de algo sobrenatural o más allá de lo ordinario. Y para que un libro sea deleitable se requiere que su lectura no solo sea placentera sino también reveladora y universal. Dicho de otra manera: que se lea bien y que concierna a sus lectores política, social o ontologicamente, o todas las tres simultaneamente. Ese tipo de narrativas supera las limitaciones del contexto y la época en que has sido escritas. Ese es el caso de El cumpleaños de Juan Ángel de Mario Benedetti, un uruguayo que se forjó solo y paralelamente a las modas literarias de sus contemporáneos. Su cumpleaños desafia categorización, es dificultoso decidir si en verdad es una novela en verso libre o un poema extenso a la manera que lo son Espacio de Juan Ramón Jiménez o Piedra de sol de Octavio Paz.

Desde donde se mire, la trayectoria literaria de Mario Benedetti es singular, no solo dentro de la literatura mal llamada universal, pero especialmente dentro de las letras latinoamericanas. Un autor de la Generación del 45 que tuvo poco o nada que ver con los compatriotas y miembros de ese grupo como los renombrados críticos Ángel Rama o Emir Rodríguez Monegal o el aclamado Juan Carlos Onetti y la ya centenaria poeta Ida Vitale, ganadores estos dos últimos del Premio Cervantes. El nombre de Benedetti muy contadas veces apareció asociado con esos nombres. Algo similar le sucedió con el Boom ya que a pesar de ser contemporáneo de Cortázar, Márquez, Fuentes y Vargas Llosa, su curso literario fue equidistante pero sin cruzar camino con ninguno a pesar de simpatías políticas afines con casi todos. Esa afinidad política se manifestaró, como veremos, más decididamente en Benedetti y este libro es prueba fehaciente de la forma cómo Benedetti asumió ese compromiso político.
Cabe preguntarse por qué el nombre Benedetti no es mentado en el mismo aliento en el que se mencionan sus contemporáneos más afamados. La razón es triple. Primero está el hecho de que Bendetti se inició y se ganó la vida por años como periodista. Colaboró con la influyente revista Marcha donde también participaron Ángel Rama y Rodríguez Monegal, pero mientras Benedetti redactaba ensayos críticos de los regímenes latinoamericanos, aquellos se destacaban más por sus críticas literarias. Quizá se produjo una especie de eclipse literario en donde la luna de Benedetti nunca aspiró a opacar los estrellas de Rama y Monegal. Al final Bendetti terminó siendo un escritor de enorme prolijidad (más de 80 libros publicados en vida) y de una gran versatilidad literaria (periodismo, poesía, novela, ensayo, teatro y traducción). No le fue fácil pues él mismo costeó con créditos bancarios la publicación de sus primeros ocho libros. Sus comienzos como literato carecieron del avale y la bendición de conocidas editoriales suramericanas o catalanas.
En segundo término ternemos la temática de sus libros. Benedetti nunca comulgó con esas narrativas épicas del Boom ni con gran posturas novelísticas y políticas a la manera de autores como Carpentier, Asturias, García Márquez, Vargas Llosa o Roa Bastos para mencionar solo a autores que escribieron sobre dictadores en Latinoamérica. El leitmotiv de los libros de Benedetti es la enajenación urbana y pequeño burguesa del funcionario público. Su impotencia personal y ciudadana en agenciar cambios y por ende su inherente melancolía y frustración. Es el mismo tema que su coterraneo Onetti expusó y trabajó monotemáticamente pero sin la visión tan desoladora de este. A diferencia de Onetti, Benedetti concibe la posibildad de algún tipo de redempción por más pequeña que ella sea y lo hace con una buena dosis de humor, algo que si existe en Onetti es tan soterrano que peca de invisibilidad.
Y tercero, por haber sido un novelista que se forjó siguiendo su propio rumbo estético y temático, sin intentar escribir obras seminales de proyección y ambición continentales -posiblemente producto de su propia ética y modestia- Benedetti fue simplemente ignorado por la crítica. Ni sus compatriotas y colegas -Rama y Monegal- ni el gran crítico peruano José Miguel Oviedo se interesaron por él. Este último ni siquiera lo incluyó en su Antología critica del cuento hispanoamericano. Gerald Martin en su conocido estudio Journeys Through The Labyrinth lo menciona de paso, solamente en relación a Onetti y sin analizar ninguna de sus novelas. El archivo digital del London Review of Books no registra ni una sola mención a su nombre. The New York Times lo menciona dos veces, en su obituario y tras la publicación en 2019 de la traducción de Primavera con un esquina rota que Nick Caistor vertió al inglés como Springtime in a Broken Mirror. Ese mismo año Caistor ya había traducido Quien de nosotros –Who Among Us?- y cuatro años antes, en 2105, su novela más famosa escrita en 1960, La tregua, salió en inglés bajo el título The Truce: The Diary of Martín Santomé traducida por Harry Morales. Todos estos títulos a pesar de ser publicados por Penguin Modern Classics, una colección que contiene varios hitos literarios latinoamericanos, pasaron desapercibidos. Por último, el archivo digital de The Guardian solo registra su obituario -escrito por el mismo Caistor- y la publicación de Springtime in a Broken Mirror.
Si su legado literario sigue siendo desconocido entre los lectores angloparlantes, en el mundo hispanohablante, en contraste, nunca ha carecido de popularidad entre lectores y esa abstracción denominada el público general. Por ejemplo, La tregua fue llevada con éxito el cine -nominada al Oscar como mejor película extranjera en 1974- lo mismo que su obra teatral Pedro y el Capitán. Y si de versatilidad se trata, solo hay que recordar que en 1985 el gran cantautor español Joan Manuel Serrat grabó El sur también existe, un larga duración de diez canciones que Serrat coescribió con Benedetti. Un disco que en un par de cortes refleja ese aspecto erótico y poético tan presente en la obra de Benedetti. En ese álbum, la mayoría de las canciones son críticas sociales e históricas envueltas en gentiles melodías.

Sería condescendiente limitarse a anotar lo irónico que es ver hoy a Benedetti mucho más leído y celebrado en Latinoamérica que varios de los escritores aclamados por la crítica y reconocidos internacionalmente. Tal vez sea más prudente referirnos al fenómeno de percepción, prejuicio y exclusión que presupone la existencia de todo canon. Es por eso que a pesar de haber sido ignorado por la crítica por no encajar, el público latinoamericano sí ha leído, y sigue leyendo, a Benedetti y lo entiende. Todo canon se expande con el tiempo y es justamente por eso que la publicación bilingüe de El cumpleaños de Juan Ángel en una audaz traducción de Adam Feinstein es tan oportuna como bienvenida. Este tipo de traducciones operan como revelación para los lectores angloparlantes y re-evaluación para los hispanohablantes.
Adam Feinstein no solo es una autoridad mundial sobre la figura de Pablo Neruda sino que sus gustos literarios parecen inclinarlo hacia obras y poetas latinoamericanos cuyas traducciones requieren una acercamiento poco convencional. Esta heterodoxia implica una participación mucho más promimente por parte del traductor donde su imaginación, su versatilidad lexicográfica y hasta su suerte juegan un papel importante. En 2020 Feinstein publicó la primera traducción en rima en inglés del inevitable Rubén Dário. Con El cumpleaños de Juan Ángel ha elegido un libro tan singular como entretenido y enrevesado de traduccir. Su próximo proyecto tiene que ver con otro poeta tan singular y alambicado como esta novela-poema de Benedetti, hablo de una antología que Feinstein está preparando del colombiano León de Greiff.
Existe más de una semejanza entre la poética y el lenguaje de un poema como El cumpleaños de Juan Ángel y la poesía de León de Greiff. Ambas obras son exuberantemente neobarrocas, empleando arcaismos, neologismos y un sostenido juego de palabras. Es como si esa actitud lúdica y ese léxico en desuso fuesen una crítica implícita a la modernidad tal y como se ha vivido en el continente latinoamericano. La ventaja de los arcaísmos es que nunca van a ser anacrónicos. El escarnio político y social están presentes en la novela en verso de Benedetti y en la poética de Greiff. No obstante, ninguno de los dos se rebaja al manifiesto político ni al slogan doctrinario de partido. En ambos ese distanciamiento se logra a través del humor. Tanto de Greiff como Benedetti se aprecia un pudor ético y literario donde los dos autores parecen coincidir en la idea esencial que una obra literaria es sobretodo eso: una obra literaria y nunca un panfleto político.
Fue escrito entre marzo y noviembre de 1970 en La Habana y dedicado a Raúl Sendic, el entonces jefe de la organización subversiva Tupamaros, a quien Benedetti había escondido años atras en su propia casa. Retrospectivamente notamos que el libro es una oblicua carta de presentación -por el estilo en que está escrito- de sus credenciales revolucionarias no solo como fundador, el año anterior, del Movimiento 26 de Marzo que era afín a los guerrilleros. Benedetti dio discursos en apoyo al llamado Frente Amplio que en la historia reciente de Uruguay ha poducido ya tres presidentes, entre ellos Pepe Mújica.
El cumpleaños de Juan Ángel rinde homenaje al Ulises de James Joyce en la manera en que el libro está concebido. Benedetti ya había hecho la genuflexión literaria ante el modernista irlandés en 1959 con Montevidianos, una colección de relatos breves similar a lo que Joyce lo hizo con Dubliners. En Juan Ángel, al igual que en Ulises, la historia tiene lugar en una solo día, un veintiséis de agosto comezando a las siete y cincuenta de la mañana y concluyendo a media noche. El protagonista, Osvaldo Puentes, es un niño de ocho años quien al comienzo del poema declara “seguiré algunas horas siendo niño.” El día narrado concluye a media noche y a la edad de treinta y tres años -la misma en que falleció Jesucristo- con su protagonista asumiendo el alias de Juan Ángel, nombre doblemente bíblico y revelatorio. Y para reforzar la analogía de su libro con el de Joyce, Benedetti lo escribió no solo en el flujo de conciencia (stream of consciousness) del verso libre pero también sin puntuación alguna y casi que absolutamente todo en minúscula. La única concesión al uso de las mayúsculas es la E de “Este viernes” con que empieza el relato.
El deliberado neobarroquismo de su lenguaje es un oximorón ya que incorpora dos aspectos antagónicos pero esteticamente complementarios: el uso simultaneo de anacronísmos y neologísmos, más de estos que de aquellos. Es como si la índole barroca asociada con la literatura cubana de la segunda mitad de siglo pasado (Lezama Lima y su novela Paraíso son los principales responsables y las razones quizá puedan explicarse políticamente) se hubiese infiltrado en los huesos del uruguayo los diez meses que duró escribiéndola en La Habana. Ya mencioné cómo los anacronismos pueden leerse a manera de crítica de nuestra modernidad incompleta pero también de la culpabilidad de su clase política. Los neologismos, por su parte, son una herramienta de mofa sostenida. Verbigracia, pasamos de términos como “fruición, hemiplejios, angurria, fallutas, albricir, fenistiquios” y muchos más a la “fulanez” y “el joder ejecutivo, el joder legislativo y el joder judicial”.
La mordacidad de líneas como “…se emborrachan de sinceridad / piensan que fulano es una mierda y hacen lo / posible para erradicar la fulanez” Feinstein las vierte al inglés diestramente como “they’re drunk on sincerity / they think so-and-so is shit and do / everything possible to eradicate his so-and-so-ness.” Y ¿cómo ignorar el arrojo requerido para traducir algo tan graciosamente malevolo e imposible de replicar en inglés como “de los tribunales de honor y los tiros al aire / del joder ejecutivo / el joder legisilativo y el joder judicial”? Aquí Feinstein optó por “in the courts of honour and the shots in the air / in the executive powder / in the legislative powder / in the judicial powder” posiblemente porque “powder” es análogo de la desintegración de algo sólido.
La traducción de Feinstein celebra la intensidad emocional del poema y ayuda con sus notas de pie de página a una mejor comprensión de esta novela tan sui generis. El cumpleaños de Juan Ángel no solo es magistral por su originalidad, su concepción y ejecución joyciana sino que también es maravillosa por su carga emocional, su irredento humor y por negarse a ser un mero catequismo político producto de esa desastroza visión maniquea que fue la Guerra Fría en Latinoamérica. Lo que Benedetti nos dejó fue un portentoso viaje político y personal, el mapa de una transformación en donde la sensibilidad y la solidaridad son herramientas éticas para superar el encarcelamiento social y personal que conlleva la cultura de toda clase social.
El cumpleaños de Juan Ángel / Juan Ángel’s Birthday, Mario Benedetti. Translated from the Spanish
by Adam Feinstein. Tenement Press #11, London 2025. £18.50
Si desean escuchar la presentación que se hizo (en inglés) de la traducción de Adam Feinstein en el Instituto Cervantes de Londres, pulsen aquí
Adam Feinstein is a British author, poet, translator, Hispanist, journalist, film critic and autism researcher. His biography of the Nobel Prize-winning poet, Pablo Neruda: A Passion for Life, was first published by Bloomsbury in 2004 and reissued in an updated edition in 2013 (Harold Pinter called it ‘a masterpiece’). His most recent books include an anthological translation in verse of Rúben Darío, Selected Poems, published by Shearsman Books (2020). His books on autism have appeared in a number of languages. A History of Autism: Conversations with the Pioneers (Wiley-Blackwell, 2010), received widespread acclaim (Professor Sir Simon Baron-Cohen, director of Cambridge University’s Autism Research Centre, said it was ‘a treasure trove … and a terrific book’). Another of his books, Autism Works: A Guide to Employment Across the Entire Spectrum, published by Routledge in 2018, has been praised as a much-needed practical handbook on the subject, full of invaluable case studies. And his latest autism book, Autism and the Law: Navigating the Legal Minefield (Pavilion, 2024), has also been widely lauded.
Hermoso, maravilloso. Acabo de descubrir su sitio,página, qué sé yo. Me encantó. Más debido, aunque no lo crean, a que traigo en mente desde hace tiempo a ese grandioso libro que adoré en la preparatoria. Me quedé sin aliento, era una REVELACIÓN. Y ahorita tengo 63 años y con mayor deleite volveré a SABOREAR el Cumpleaños de Juan Ángel.
Gracias por sus conocimientos.
Gracias Dario por leernos y por tu comentario. Sí, realmente El cumpleaños de Juan Ángel es un libro maravillosamente revelador. Es único dentro de la literatura latinoamericana.
Yo también me detuve en la traducción de ese verso del “joder legislativo, etc”. Obviamente, había que buscar una palabra que pudiera diferir en una sola letra como el original (Joder/poder – powder/power). Sin embargo, a mi me dio la sensación de que aquí los regionalismos le pueden haber jugado una mala pasada, si es que -es mi hipótesis, pero se lo voy a preguntar a él- interpretó la palabra “joder” con el significado habitual español, que significa el acto sexual (que al mismo tiempo, también se nombra vulgarmente como “polvo”). És una significación que no se usa en el Río de la Plata, donde “joder” es, o bien hacer una broma, o bien hacerle algo malo a alguien, donde los “tres poderes del estado” lo que hacen es joderle la vida a los ciudadanos. Sea como fuere, incluso la idea de que “los tres poderes” se cogen (en significado argentino) a los ciudadanos, aunque no fuera exacta, también respondería a la idea. Pedazo de trabajo hizo Adam para encontrar correspondencias en la cantidad de usos idiomáticos de la lengua que aparecen en el libro!!