Por Claudia Jaramillo
Josip Broz Tito fue un lider socialista que hasta su muerte, en 1980, mantuvo unida a una nación étnica y religiosamente heterógenea como era Yugoslavia. En 1992, un año después del colapso de la URSS, estalló lo que hasta hasta hace poco había sido la última guerra en suelo europeo. Velibor Čolić es yugoslavo de nacimiento, literato y desertor de la guerra en Bosnia, de la cual ya ha escrito varios libros
Los bosnios: una narrativa de guerra sin trincheras
En el libro Los bosnios (2013) de Velibor Čolić relata los acontecimientos de la última guerra en suelo europeo del siglo XX, La Guerra de los Balcanes. En Los bosnios el autor pone nombre y a veces apellido a algunos de los muertos de la guerra, así consigue que esas vidas no se pierdan en vano: quedan recordadas en este libro aunque hayan cometido delitos de guerra o no, aunque fueran buenas personas que simplemente tuvieron que tomar un arma y disparar.
Dividida en capítulos, comienza con una Ave María a manera de introducción en la que ruega por todos. Luego sigue el capítulo hombres: Musulmanes, Serbios y Croatas, luego los capítulos Ciudades, Alambrada y termina con una pregunta que no sabe si es un Post scriptum o un post mortem.

Cada capítulo está hecho de pequeñas reseñas ligadas a un nombre, a veces con apellido, a manera de esquelas, con las que Čolić recuerda las víctimas y victimarios, a los muertos de todos los bandos, pequeños relatos con los que el lector constata y reafirma lo absurdo que son las guerras y tal vez, de devolverles una dignidad que la guerra les quitó. La obra huye de los sentimientos, no busca sacar una lágrima ni intenta que el lector sienta empatía. Narra los acontecimientos como si leyeras una reseña de detergente en el supermercado: contiene sangre, deslealtad, armas, disparos, pisadas, retratos de familiares… y nada de morbo. Y aun así, sin buscar la lágrima, hay momentos en los que es necesario cerrar los ojos para que el dolor no entre.
Los personajes de este libro son personas cuyo único delito fue haber nacido, mientras quienes se reparten las tierras y el poder nunca envían a sus propios hijos al frente. Las ciudades de las que habla este libro no se hacen cargo de los que trazan las fronteras. Es un relato de guerra que no se juega en las trincheras, es el relato de un odio sembrado por quienes no cosechan nada, salvo la miserable felicidad que nace de la tristeza del otro.
Velibor Čolić es un desertor, y es imposible no ponerse de su parte. Es un error creer que la nacionalidad es igual a la identidad. La República Yugoslava fue un país durante muchos años, hasta que se partió en pedazos: naciones, religiones, lenguas, pueblos que de repente ya no podían convivir. De pronto había que ser serbio, croata, gitano, musulmán, católico, ortodoxo… después de haber sido simplemente una parte del todo. De pronto había que elegir un bando. A veces eso separaba familias. De repente y como arte de magia, había que odiar. Pero, ¿a quién?
“La guerra que antes se ejecutaba contra las personas y la cultura se convirtió entonces también en una guerra contra la Historia.”
En cualquier libro de Čolić no falta el humor. A veces es muy negro, muy triste. Un humor que nace de la desolación. Porque si ya no queda nada, ¿qué más da reírse?
La guerra como pérdida de identidad
Los bosnios nos recuerda lo crudo que es todo. Cómo una guerra puede quitarle a las personas incluso su humanidad. Quizás es el libro más difícil de leer entre los que ha publicado la editorial periférica de Velibor Čolić, porque salta entre personas, ciudades, horrores. No busca la estética, no busca una belleza de estilo: funciona como una especie de terapia antes de entregarse a la terapia del sexo y el alcohol.
Todo son preguntas… hasta que llega el último capítulo, y tal vez ahí aparece una especie de respuesta:
“Cuando los muertos sean entre nosotros más numerosos que los vivos; cuando se hayan quemado todos los libros que evocan la vida […] cuando nos contemos para saber cuál de nosotros será el último, […]
solo entonces comprenderemos que se nos ha dado la posibilidad de renacer, mejores y más felices esta vez, en otra existencia.”

Yo conocí a este escritor de casualidad. En la biblioteca de mi barrio estaban promocionando literatura de los Balcanes y me encontré con Manual de exilio (2017). Me impresionó. Creo que quienes nacimos en un país en guerra tenemos derecho a desertar, como lo hizo él, con todo el derecho a no matar. ¿Qué hace un escritor con un fusil en una guerra que no era suya? Čolić se refugió en Francia, y desde ahí llegó a las librerías para dejar su testimonio.

En seguida me leí el libro y corrí a la biblioteca a buscar otro: El libro de las despedidas (2020), también escrito en primera persona como Manual de exilio, libros en los que hay un “yo” muy claro, un relato personal, un yo que está naciendo en otro país y en otra lengua. En esos libros hay una reconstrucción: “yo existo”, “yo me construyo”, “soy un desertor, pero no un traidor”, “soy un escritor que no juega ningún rol en la guerra”. En Los bosnios, ese “yo” aparece apenas, casi escondido. Como cuando Čolić cuenta que ayudó a un hombre maniatado con alambre de púas a sacar una foto del bolsillo. Era una foto de sus hijos.
Este libro nos recuerda lo crudo que son las guerras, la capacidad de quitarle humanidad a las personas, el siglo XX fue un siglo de guerras europeas, un siglo de todos contra todos que terminó con una puesta de escena de unión y reconciliación de las heridas.
En Breve: ¿Quién es Velibor Čolić?
Velibor Čolić es un escritor bosnio nacido en 1964 que se exilió en Francia tras desertar del ejército durante la guerra de Bosnia en 1992. Perdió su casa y manuscritos en el conflicto, y desde entonces escribe sobre la guerra, el exilio y la memoria. Publica en francés desde 2008 y ha sido reconocido por obras como Los bosnios, Sarajevo omnibus, Manual de exilio y El libro de las despedidas.
Enlace a un artículo Creyentes, ateístas y mamertos de Gustavo García que habla sobre el carácter religioso de la guerra de los Balcanes.
Claudia Jaramillo es cofundadora y Editora Adjunta de Revista Perro Negro en Madrid. No sabemos si ella esté de acuerdo con su descripción, de madre, poeta, cronista y diseñadora. Y en ese orden. Sus poemarios Otro mundo colgado de promesas y Al margen de las cosas pueden adquirirse ya en Amazon
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