Por Teo Dunaljo
No es una canción sino una vivencia sónica y emocional. Es Led Zeppelin con la mejor demostración de percusión de la música moderna. Es también una afirmación artística de mucho calibre y prueba fehaciente que los bateristas de rock pueden ser tan buenos o mejores que los de jazz
“There the god of earthquakes halted his horses
and unharnessed them,
and gave them some inmortal food to eat”
The Illiad, Book XIII, Homer
He de empezar con un superlativo: Achilles Last Stand es la mejor canción de rock de todos los tiempos. Es uno de los temas musicales más intrincados hasta ahora grabados en los anales del rock. En él John Henry Bonham no solo confirma por qué ha sido elegido el mejor percusionista del rock (Rolling Stones Magazine) sino que en Achilles Last Stand hace alarde de su potencia sonora, su sentido del ritmo y su depurada técnica.
Compuesta y grabada entre Los Angeles y Munich justo antes de las navidades de 1975, fue un antídoto contra el punk y la música disco. Aquel fue inicialmente un ajetreo neoyorquino que solo se convirtió en moda y movimiento global en Londres el mismo año en que salió el álbum, Presence, con Achilles Last Stand; mientras que Zeppelin se le anticipó a la música disco por un año: hablo de Donna Summer y su I Feel Love. Achilles es también, para muchos, la antesala de “La nueva ola de metal pesado” que terminó convirtiéndose en de música por excelencia clase obrera mundial y que pronto habría de estallar sobre toda Europa a manos, especialmente de Steven Harris y su bajo con Iron Maiden. No es gratuito entonces que tantos metaleros admiren sin reserva alguna esta canción zeppeliana.
Led Zeppelin empacó maletas en diciembre 1980 tras el fallecimiernto de su percusionista dos meses antes. Ellos sabían que Bonzo era irremplazable. “Continuar sin él hubiese sido un mero karaoke” declaró Robert Plant. Para los conocedores de la discografía de Zeppelin, la prueba de la proeza sónica de Bonham resuena en canciones como Good Times Bad Times, Dazed and Confused, Four Sticks, Kashmir y por supuesto el tema que la banda compusó específicamente para él: Moby Dick. No obstante, Achilles Last Stand es un animal sui generis. No es una ballena blanca sino una manada de caballos negros galopando a toda velocidad por la pradera de nuestra imaginación. Son 10 minutos y 31 segundos de una tensión ininterrupida y feroz. Es una canción que hasta ahora solo un par de agrupaciones han osado interpretarla y lo han hecho mal. Es un tema que le pertenecerle de manera exclusiva a Jimmy Page y la banda que él creó.

Achilles es el primer corte del séptimo y penúltimo larga duración que Led Zeppelin grabó en sus doce años de vida. Presence fue concebido por Jimmy Page como un retorno a un sonido más básico del blues y rock -el último corte es la gloriosamente lenta balada de Tea for One– donde la presencia de John Paul Jones se siente mucho más como bajista que teclista. Jones ya había demostrado su versatilidad en No Quarter, In the Light y luego lo haría una vez más en el último elepé de la banda, tomando los controles que Page había dejado un poco vacantes debido a su adicción a la heroína.
En Achilles Last Stand escuchamos una continua interacción entre Jimmy Page y John Bonham -se ha dicho que el majestuoso sonido zeppeliano se debe a que Page podía improvisar cualquier acorde o rasgueo y su baterista sabia cómo responderle- a la vez que apreciamos por qué John Paul Jones siempre fue la médula ósea de Led Zeppelin. En este tema es Jonesy con su pulsante bajo de seis cuerdas, fue idea suya el utilizarlo, quien ayuda a que la canción galope haciendo que la batería adquiera un sonido y un tempo más acelerado y urgente. El título es el del conocido guerrero homérico y escuchándola podemos imaginarnos a Aquiles corriendo encolerizado tras Hector para vengar la muerte de su amigo Patroclo. Es como una batalla librada entre una de las mejores guitarras y la mejor percusión en la historia de la música rock.
Por donde se le mire es una tema épico. Para empezar, está ese portento que fue Bonham, esta vez al frente y no a la retaguardia de la composición. Igualmente está la versatilidad del bajo de Jones que sostiene incesante el exaltado compás de la canción. Si a eso le añadimos los dos solos y los numerosos doblajes y punteos de guitarra de Page incluyó en la versión estudio -muchos de ellos sacados de esas numerosas interpreteciones que el guitarrista de Houslow improvisó en ese gran número de jazz y rock duro que es Dazed and Confused– junto con los diferentes cambios y la voz un tanto desgarrada de Robert Plant terminamos no con un tema musical sino con una experiencia sónica y emocional difícil de emular en los anales del rock.
Esta aria rock está compuesta de tres partes: los arpegios introductorios seguidos de una poderosa sección rítmica y la voz de Plant alternando con pasajes instrumentales y los primeros doblajes de guitarra. Tras un poco más de tres minutos y medio, Page toca el primer solo y la banda cambia de compas de 5/4 a 4/4, siendo esta una de las caracteristicas más pronuciadas de Achilles. Ese cambio es perfectamente audible en la batería. En la versión de estudio, Page añadió más guitarras mientras Plant evocó influencias del medio oriente en su forma de cantar. Dos minutos antes de culminar la canción Page introduce otro solo de guitarra y le prosigue un ataque brutal de bateria de Bonham –hay que escuchar la versión en vivo grabada en Los Angeles en 1977– para luego concluir la canción con los mismos acordes y arpegios con los que empieza.
Achilles Last Stand fue inicialmente concebida durante extensos ensayos del grupo en California, en 1975, tres meses después de que Plant sufriera un serio accidente automovilístico durante unas vacaciones familiares en Grecia. Se le conoce como “la canción de la silla de ruedas” a la que Plant estuvo confiando durante los ensayos y la grabación del álbum en Munich en diciembre de ese año. Plant presentó públicamente la canción de ese modo durante el último concierto de Led Zeppelin en Inglaterra el 11 de agosto de 1979 en Knebworth. Ahora existe en YouTube una version fílmica de esa actuación en alta definición. Durante su convalencencia, Plant, en esa entonces con 31 años de edad, había escuchado de sus doctores que existía la posibilidad de no volver a caminar normalmente. Por eso, tal vez no sea una mera coincidencia que el cantante haya escrito un tema con el nombre del héroe central de La Iliada cuya única debilidad está justamente en una parte de su pierna, su talón.
No me canso de escuchar Achilles Last Stand pues la siento mucho más que una canción. Es una afirmación artística tajante y un inagotable emblema sonoro, como lo son Whole Lotta Love o Stairway to Heaven, de parte de una banda en la cúspide de sus habilidades musicales tanto individual como colectivamente. Ellos lo sabían y nos lo demostraron con una muscularidad sonora, con redobles faustianos, con una inusitada urgencia y todo dentro de un edificio musical que, con los años, se ha convertido en una catedral de la música. Es una canción que al igual de una catedral, se transforma en un sitio de peregrinación al que la visita y aprecia cada vez más. De la misma manera en que hoy admiramos un soneto de Quevedo,La cuarta sinfonía de Brahms o La Iliada de Homero.
Teo Dunaljo es un escritor y crítico musical afincado en la ciudad inglesa de Birmingham. Es un colaborador habitual de Perro Negro y es autor de una colección de cuentos bajo el título Deja que la luna no salga.
LED ZEPPELIN… LA MEJOR BANDA DE ROCK… DE TODOS LOS TIEMPOS… Y STAIRWAY TO HEAVEN … UN HIMNO DE NUESTRA MÚSICA …
Muy interesante el punto de vista de Teo, de manera poética describe una canción, que creo es significativa para él. Sin embargo todo es subjetivo, Led Zeppelin en sí es una obra de arte, pero para mí esta pieza de Teo no la catalogaría como la mejor canción del Rock , sin demeritar que es una excelente pieza musical. Obviamente lo emocional tiene un papel predominante a la hora de dar estás premisas…
Justamente no estoy de acuerdo con éste tipo de approach que se ha vuelto muy popular en los últimos años, a veces las listas pueden guiarnos para buscar discos o temas en el estilo pero ya seleccionar una canción o álbum como el o la mejor es una tarea imposible, prefiero la honestidad de esta imposibilidad más que decir algo así.