Redacción
Fue mecanografíada en Ginebra, lleva por fecha 6 de mayo 1986 y está dirigida a la agencia de noticias española EFE. Contiene un par de pequeños errores tipográficos -posiblemente la tecleó María Kodoma a partir de una dictado- y su firma garrapateada habla volúmenes de su fragliadad. En ella reclama su privacidad ante el constante asedio de reporteros que lo seguían llamando y preguntándole aún en los albures de su muerte. Quiso concluir sus días como “cierto personaje de Wells” pero terminó siendo victima de esa fama que callada y meticulosamente cultivó pero de la cual publicamente abjuró

Como todo lo relacionado con Borges, sus significantes -en este caso su última carta- pueden adquirir multiples y hasta caprichosas interpretaciones o significados. Esta es una de ellas: según el historiógrafo literario Ricardo Piglia, Borges resolvió en su escritura la dialéctica que alimenta la identidad y el proceso creativo argentino, y muy particularmente su literatura: hablamos de la civilización y la barbarie. Borges logró sintetizar los opuestos de Domingo Faustino Sarmiento en su Facundo con aquellos de la novela en verso que pasó a constituirse en el libro nacional argentino, El Gaucho Martín Fierro de José Hernández. Borges lo hizo en varios relatos pero posiblemente el más canónico y temprano de ellos es El Sur. Un relato donde Juan Dahlmann, un tímido bibliotecario, viaja al sur de la Argentina para recuperarse de una accidente y allí se ve envuelto en un duelo a cuchillo donde puede cumplir con ese destino heroico que siempre deseó.
Se ha dicho también que es el literato de clase media quien siempre tiende hacía la hipercorrección. Su temor de aparecer con un error gramatical o una frase mal construida es poco menos que una vergüenza pública y hasta una suplicio personal auto infligido. Pues bien, esta última carta con su par de errores mecanográficos -no de Borges que estaba enfermo y ciego- y esa frágil firma garrapateada parecen acercarlo más a su origen de hombre de arrabal y no al del niño leyendo libros en inglés en al biblioteca de su padre ubicada tras un jardín enrejado. Quizá fue así o tal vez fue la impasibilidad de quien sabe que el fin está ya muy cerca.
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