Por Claudia Jaramillo
Un poema en prosa y sin rodeos que apunta a la inevitabilidad de algo que sí nos rodea todo el tiempo: la muerte. Pero ojalá nuestro óbito sea como este poema, corto y al grano
Este poema va sin rodeos.
Te vas a morir y no puedes evitarlo,
aunque mires a los dos lados de la calle,
aunque vigiles las grasas y no te tomes esa copa demás,
aunque dejes las drogas porque te lo pide el cuerpo,
aunque no lo hayas sacado a bailar y esa noche lo viste irse con otra,
aunque no hayas ido nunca a Colombia porque te parece peligroso,
te vas a morir de todos modos,
de la manera más inesperada y sin querer,
aunque el médico te diga que dejes el azúcar y la sal,
que se te va a caer de tanto meterte mano,
vas a morir y con suerte será domingo
y estará todo el mundo en la casa
o por ahí de copas o con la jeringuilla en la mano o en misa,
pero en misa se apaga el teléfono y tu mamá no recibirá la noticia de inmediato,
tendrá que esperar a que el cura la mande en paz a casa
y ojalá a la vieja no se le olvide volver a encender el teléfono.
Te vas a morir aunque tú mamá no se entere,
aunque no haya teléfonos para avisar a los amigos,
¿Tienes amigos?
¿Se puede vivir sin amigos?
Hay personas que ya están muertas por dentro,
a esas les da igual este poema.
Claudia Jaramillo es cofundadora y Editora Adjunta de Revista Perro Negro en Madrid. No sabemos si esté de acuerdo con su descripción, pero es madre, poeta, escritora y diseñadora. En ese orden
No Comment! Be the first one.